martes, 19 de agosto de 2008

El nombre sadomasoquista, el nombre, ay!

Uno de estos días mi señor padre trasteaba por el blog (quiero decir que miraba por encima de mi hombro mientras yo escribía algo), y me decía: "No me gusta nada este nombre que os habéis puesto". Y yo, inquisitiva y repipia: "¿Pero sabes de dónde viene? ¿Sabes qué significa?" Y mi señor padre dijo, tajante: "No. ¿Acaso me lo has explicado, fedello?".
Y entonces pensé que debemos, que podemos explicar lo inexplicable y contar qué hay detrás de YO-LA-PEOR-DE-TODAS. No sólo la anécdota, sino las connotaciones que hay detrás de las palabras, que esconden tanto.

Pero para ello quiero invocar a la emperatriz de la gramática, a la meiga de las palabras para que lo cuente como es debido. ¿Por favor, Santa? Bien sabes que tu voz es única y necesaria, y todos añoramos el escucharla/leerla. Te aguardamos.

1 comentario:

Laura dijo...

Leñes! me siento como el oráculo de Delfos o la sibila de Cumas.
Bueno, lo explicaré...






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.