viernes, 29 de agosto de 2008

Estas son las cosas que pasan cuando la gente tiene demasiado tiempo libre


Aparece un tío con una túnica. Rodea a una chica y empieza a gesticular como Carlozjezúz. La chica es muy cándida y muy cristiana. Luego empiezan a aparecer arquetipos del MAL: el novio mirón, la playmate casquibana, el malévolo pijo adinerado, la amiga botellonera... Todos estos malvados personajes que nos aterrorizaban por las noches en nuestros sueños infantiles tratan de impedir que la chica llegue hasta el objeto de su amor: el tío de la túnica (o el de la perilla tipo años 90 o la camisa blanca, depende de la versión), que no es otra cosa que la representación de Jesucristo.
Todo ello aderezado con la música de un grupete popy-rocky para adolescentes cheerleaders (de esos que sonorizan episodios de Anatomía de Grey, sí). Es como el videoclip de "Amo a Laura" corregido y aumentado, con la nada desdeñable salvedad de que los que lo hacen se lo creen. Y mucho. Ah, y que éste no da risa. Da cosica y un poco de miedo.



La versión "festival de fin de curso".


Y la gente que jalea, la gente que se desmelena, que grita, que llora, que da vivas y aleluyas, que se parte el pecho en los foros del youtube para defender su fe cristiana.


La versión "Amo a Laura".

Esto, señores, es lo que se llama un fenómeno de Internet. De esos que salen en el zapping o que explica algún tontodelculo en su blog (a mi perfil me remito). Resulta que a alguna asociación cristiana de jóvenes americanos (young americans, que diría David Bowie) se les dio por idear esta magnífica muestra de tensión dramática, y ahora, miles de asociaciones, parroquias, seminarios, ministerios y Obras varias se dedican a colgar sus propias versiones en el youtube. Mi parte favorita es el final, cuando "Jesucristo" retiene a los malosos y luego les da unas buenas hostias (y no de las que se comen en misa), que son el paradigma de la coreografía bien pensada.


La versión "Taller Fin de Carrera".

¿Y por qué creo que esto es digno de mención y de sesudo estudio? Porque la religión siempre fue, es, y seguirá siendo, el mayor teatro del mundo.


Aunque no entiendo la fe cristiana (ni ninguna que se salte los paradigmas de la física), creo que sí entiendo la diferencia entre lo que es arte y lo que no lo es. Así que, después de observar semejante fenómeno, les recomiendo que para recuperar neuronas se vean la versión cinematográfica de la mejor ópera-rock de la historia: Jesucristo Superstar. No ha envejecido muy bien en aspectos técnicos, pero sigue siendo artísticamente demoledora.



Ay, que Dios nos perdone.

1 comentario:

Laura dijo...

Uy... qué buena obra para los de gestual...
¿quién se interpone entre Jesucristo y yo? ¿mi propia estupidez, mal gusto y radicalismo disfrazado de amor!!!
He visto los vídeos mientras desayunaba y creo que me han sentado mal.
vivan los mormones (porque a ellos de les ve venir)






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.