domingo, 31 de agosto de 2008

Frases célebres

El gato juega con un cascabel de cuando era pequeño en el jardín de la señora dramaturga.
Entonces, ésta, impertérrita, dice:

"Como el gato se trague el cascabel, va a cagar alegría".

Verídico y contrastado gracias al señor Lobo.

Así que hacemos nuestra la frase para felicitarle el cumple a Laurita, que es la semana que viene.


¡Alegría!



6 comentarios:

karlos freijeiro dijo...

Buenoas días. Soy un estudiante de arte dramático de galicia y llevo tiempo siguiendo vuestro blog. Me parece que debéis ser gente muy enrollada por lo que he visto y a pesar de eso muy profesional porque vuestros videos de youtube no tienen nada que ver con el cachondeo que teneis aqui. Bueno solo decir que admiro vuestra energía y que espero algun día imitaros y tener mi propia compañía. mucha suerte y mucha mierda

Laura dijo...

JAAAAAAAAAAAAAJAAAAAAAAJAAAAA... ¡qúé malo es ser célebre! hay que cuidar permanentemente lo que se dice porque sino... te citan (y aún estoy viva)
Por cierto, Karlos, gracias por tu visita. El cachondeo no quita a nuestro teatro profundidad sino que nos ayuda a airearlo.
Buenísimo el gato feliz ¿se habrá tragado el cascabel?

Laura dijo...

Además, es mi raza de gato favorita. Miel sobre hojuelas o como se va a decir a partir de ahora, gato sobre cascabel.

fatimapeon dijo...

Puedo prometer y prometo que puse la foto más horripilante que encontré en google al poner gato+alegría. No puse lo de cagar porque me pareció que podría confundir un poco al buscador. Karlos, hijo, no le hagas caso a Laura, somos igual de impresentables para todo, es el espíritu drogadicto de Bloomsbury que nos tiene poseídos. Bicos.

Doctor Stockman dijo...

JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAR

Laura dijo...

Hola, ¿Hay vida?
señora directora déme mimines que estoy cansadita...






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.