martes, 26 de agosto de 2008

Vestido nuevo para la nena y el gran Juan


Como bien se puede observar, servidora le ha dado un lavado de cara al blog, con vistas a estar guapos para la "vuelta al cole" que ya está acechando cual alimaña (ay). Espero que sea del agrado de todos, y si no, pues se dice, que siempre estamos a tiempo de mejorar cosas. El logotipo seguirá siendo cambiante, a la espera de una votación popular formal por parte de todos. A ver cuándo se da la barbacoa en la que la haremos.

En otro orden de cosas, apresúrense a felicitar a nuestra autora Laura, que se irá en breve a Santander con beca completa (si no me equivoco) para disfrutar de un curso de escritura con el reputado Juan Mayorga en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Servidora se suponía que también iba a asistir, pero hay ciertas cosas que requieren mi presencia en Madrid, y por desgracia no voy a poder acompañarla. Me pesa y mucho. Juan Mayorga es uno de los dramaturgos más interesantes del momento dentro y fuera de nuestro país. Ha colaborado con nuestros admirados Animalario y con el Centro Dramático Nacional recientemente. Y además, fue nuestro profesor en la RESAD, en la asignatura de Teatro y Filosofía, y tengo que decir, a título personal, que ha sido uno de los mejores maestros de teatro con los que he tenido el placer de estudiar. Nos enseñó las conexiones de la escena con la historia y la vida, y eso es algo muy valioso en una institución que tiende a descolgarnos de la realidad como norma general. Nos quitó la venda de los ojos, como hace en sus textos, y por eso puedo y debo darle las gracias.

Esperemos que Laura disfrute de sus enseñanzas y traiga material dramatúrgico del curso que podamos husmear (si se deja).

Y ahora, que hable el maestro:



"Creo que se está viviendo un momento de felicidad en el teatro, un momento de orgullo. Yo siento que la gente que hace teatro, hoy siente orgullo al hacer teatro. Lo veo no sólo en dramaturgos y directores, sino también en actores importantes, actores que lideran ellos mismos proyectos y que sienten que es un espacio privilegiado donde contar historias y donde construir experiencias".


4 comentarios:

Laura dijo...

Bueno, bueno cuántas cosas!!!!
primero vaya puesta a punto que le has hecho al blog, está apañao (me gusta)
Segundo, que hayas puesto mi nombre junto al de Mayorga, me da vértigo porque su trabajo me parece la mar de interesante. Y por último, que ¡me voy!
Ya era hora que me lo confirmaran...

fatimapeon dijo...

Aaaay manita y yo que no puedo ir contigo... al menos tendré algo de compañía en Madrid (espero). Y dale recuerdos de mi parte... bueno y digo yo que hablaremos antes de que te vayas, no? O es que vas a hacer cola para conseguir ser el chichi del profe?? Seguro, conociéndote...
¡Escribe mucho y tráete material, eso sí!

Laura dijo...

A ver... ¿cómo qué... conociéndome? será que yo me arrodillo mucho (ni en misa) no me indignes!!!a Mayorga sólo le pone Kant y su esposa (parece mentira)
Me iré el domingo así que hay tiempo.
¿y las buenas noticias que rumoreabas?

fatimapeon dijo...

Jope nena, lo fácil que eres de picar a veces... si sabes que es brooooma. Las buenas noticias las dejo en privado, que lo mismo no son tan buenas y parece que estamos en medio de la plaza. Te veo prontico. Ah, y tengo uno de esos regalos absurdos que no sirven para nada esperándote en la maleta. Esperemos que entiendas la ironía subyacente (del regalo, no de la frase).






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.