domingo, 24 de agosto de 2008

WALL-E: o cómo el cine para niños nos mete una patada en la boca a los que vamos de profundos, y aún así, nos encanta


Lo de Eva y Wall-E no es un amor sencillo, tampoco es 'Casablanca': ay, pero casi.


Si hace unos días me veía en la obligación de recomendar "El Caballero Oscuro" como muestra de entretenimiento de calidad, hoy me veo con el deber moral de reclamar atención sobre una pequeña gran obra maestra que viene camuflada de película para niños y, por esto mismo, debemos expandir su palabra más allá de éste prejuicio: WALL-E, la última coproducción Disney-Pixar de la que ya se han escrito ríos de tinta elogiando sus cualidades, es, en realidad, una de las mejores películas de la Historia del cine. Hala. Me he quedado a gusto.
Podría explayarme más si cabe, pero como esto no es un blog de cine y mi gente me podría acusar de monopolizarlo, me callaré a tiempo.
Sólo añado que, si no me creen, les invito a repasar por encima la filmografía de Buster Keaton y, cómo no, Charles Chaplin (especialmente "El Chico", "Tiempos Modernos" e, incluso, "El Gran Dictador"). Después, vayan a ver WALL-E. Y si no se les pone la piel de pollo es que no son humanos... o sí.

Mírenlo, por Dios, si sólo de verlo dan ganas de llevárselo a casa.


Desde la más absoluta parcialidad y emoción, no puedo hacer otra cosa que recomendarla encarecidamente.

2 comentarios:

Laura dijo...

He vuelto...
Totalmente de acuerdo contigo,es una película delicada, emocionante y divertida. Debería verla todo ser humano para comprobar cuál destructivos podemos ser y cómo la esperanza nos hace mejores.
Un beso

fatimapeon dijo...

Lo fascinante es que deja atrás la ñoñería siesa de la Disney para dar paso a un nuevo tipo de empatía con el espectador: aquella que se crea cuando somos tratados como seres inteligentes, con capacidad intelectual y emotiva para sensibilizarnos por nosotros mismos, y no por medio de discursos arengantes o escenas edulcoradas (me estoy acordando ahora mismo de Spielberg y su obsesión por los niños de lagrimita fácil, por ejemplo...). Es cine del grande, del bueno, del que nos gustaría hacer cuando seamos mayores, y si alguien no la ve por el prejuicio de peli para niños, mal vamos. De hecho, fui a verla con dos peques en la "sesión guardería" y los pobres se enteraron de poco, aunque se rieron mucho, eso sí.






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.