lunes, 29 de septiembre de 2008

Ah, ¿pero el productor no es el que tiene el dinero?




En otro orden de cosas (y las que de verdad nos tocan), he de anunciar que esta semana haremos una convocatoria de cásting para La Enfermedad de la Juventud, probablemente a través de Soloactores. Necesitamos principalmente chicos, que escasean bastante, así que en breve haré el anuncio oficial con lo que pediremos para las pruebas. Espero que algún despistado de esos que se pasa por el blog y no se digna a comentar nada se atreva a venir a las audiciones, que no mordemos (bueno, yo no; ahora, por Laura no puedo hablar que los dramaturgos cuando los dejas dos días sin comer ya sabéis lo que pasa...)

Y por último, en el apartado de autobombo, les está escribiendo una futura productora de "televisión, radio y espectáculos". Era mi intención iniciar este año estudios de realización para cine y tele, pero no he conseguido hacerme con una plaza debido a una injusta normativa discriminatoria que probablemente favorezca a los más lerdos (aún me dura el cabreo, ¿se nota?). Así que me jodo, y como me han dado plaza para producción, y a fin de cuentas los productores son directores frustrados, me he dicho: pues qué coño, éste es mi sitio.
Lo único que me falta es la cuenta corriente con números positivos y algún que otro cero, porque me temo que de pasta vamos mal. Muy mal . Así que no voy a ser una productora de modelo tipo antiguo. Uy. Mejor me callo...

Pues eso. Que no vengáis a mí a pedirme dinero, que seré una productora tacaña y tirana y no os daré ni para fotocopias. Por cierto, ¿alguien lleva suelto? Es que es final de mes...


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“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.