miércoles, 10 de septiembre de 2008

Arde Troya

El Festival de Otoño viene cargadito. Rodrigo García, Brook & hija, etc... Y es otro año que me pierdo a Brook porque ya no quedan entradas. Lo de ser pobre es un asco, ya os lo digo yo. Eso sí, no pienso ir a ver las ocho horas y media de Lepage aunque queden entradas o las regalen. Sé que para ciertos sectores es un Dios, pero es que tengo la agenda muy apretada y no me puedo permitir estar tanto tiempo sin hacer nada.

Y al Español llega "Las Troyanas" de Eurípides con producción del Festival de Mérida y dirección del omnipresente Mario Gas, que aunque no es santo de mi devoción, tiene en su haber ciertas iniciativa escénicas realmente interesantes.

Nos gusten o no, hay ciertas cosas que hay que ver una vez en la vida. Y yo aún tengo una cuenta pendiente con el Teatro Romano de Mérida (si me entró el síndrome Stendhal viéndolo desnudo a plena luz del día, ¿qué no me dará en medio de una representación en tan incomparable marco?). Por ahora, me tendré que conformar con ver Troyanas en el Español.



El año que viene, quién sabe.

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“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.