domingo, 7 de septiembre de 2008

El "Celebrities" de Laura


Ya está aquí. Lo estábais deseando.

Poco se puede añadir a la cadena de despropósitos que es el siguiente video. Sólo que lo hemos hecho con todo el cariño y el amor del mundo.
A nuestra querida señora dramaturga le ha gustado (y si no es así, nos ha mentido como una bellaca). Esperemos que nuestros admirados muchachos nos perdonen por esta suerte de homenaje retro-cutre. Me encantan las reacciones que produce una cosa de éstas. Luego todo el mundo te pregunta eso de "¿pero vosotros no hacíais teatro profundo?". Bueno, se cae un mito, pero nace el de LAURAAAA.

Y lo que nos hemos reído...



[Nota: Lo que he subido a YouTube es una versión preeliminar de calidad más baja para poder subirlo más rápido. En breve espero poder subir una versión mejor que respete la relación de aspecto, con más calidad de audio y video, y editar las tomas falsas un día de estos, que ya hay fans que las han reclamado]

¡LIBEERTAD CREATIVAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

1 comentario:

Laura dijo...

HOla soy Laura Rubio y en mis ratos libres escribo y en los no libres también porque es mi profesión...jajaja.
Y sí, pienso que son todas unas cerdas(aunque leo las revistas yo también, lo confieso)
GRACIAS CHICOS, SOIS UNOS AMORES.






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.