martes, 16 de septiembre de 2008

Perdiendo el juicio

A mi burro a mi burro le duele la cabeza el médico le ha dado jarabe de cereza, a mi burro a mi burro le duelen las muelitas el médico le ha dado un tirón con las pincitas...

Querida Fátima, imagino que tras desposeerte de tus armas secretas te has quedado sin voz y con algún flemón. Tranquila, todo pasa, haz gargaritas con sal, toma antiinflamatorios y leñe!!! da señales de vida.

2 comentarios:

fatimapeon dijo...

Hay que joderse. Cuando pongo entraditas sobre los demás en el blog, es por cosas bonitas, por trabajo, por cursillos, por cortometrajes, por poglamas... Y cuando alguien me dedica una, mira lo que sale! Dios, qué depresión... Pues que sepas que no me las han quitado porque había riesgos muy elevados que el petardo de mi dentista no consideró. Así que tendrán que hacérmelo todo en un hospital con más seguridad. Tu post de cachondeo ha sido en vano.
Ummmm... y por cierto, yo estoy muy viva. Y usted?

Laura dijo...

Yo no, más bien muertecita.
Upssss qué humor tiene la jefa






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.