miércoles, 29 de octubre de 2008

Primera lectura

Mañana comenzamos con la primera lectura de La Enfermedad. Va a ser un día de fiesta. Espero que disfrutemos mucho, pero que mucho trabajando en esta obra. Va a ser doloroso, va a ser durísimo y puede que hasta desagradable por momentos, pero al final tenemos que pasarlo en grande porque la obra es un regalo del cielo. Mañana les enseño a los tripulantes, si me dejan. Son un lujo (y eso que todavía nos falta la adorada Desirée).

No tengo rituales ni manías que llevar a cabo en el inicio de un proyecto. El otro día mi emperatriz me contó una anécdota que no conocía: Orson Welles solía contratar a una persona al principio de sus rodajes, única y exclusivamente para montar un pollo el primer día y despedirla delante de todo el mundo. Menuda visión comercial. Así cualquiera se hace respetar (con dinero). Qué excesivos son los grandes. Ellos se pueden permitir el lujo.

Y hablando de los grandes, lo que sí hice ayer fue volver a ver esa obra maestra de Woody Allen que se llama Balas sobre Broadway. Me encantan sus topicazos, su autocrítica y su capacidad de reírse de los abstractos conceptos de artista, autor, director, actor, e, incluso MAFIOSO. Impagable la conversación del café: -"Yo creo que las mujeres nos enamoramos del artista y no del hombre". -"Pero son la misma cosa, no los puedes separar, no los puedes separar". O ese momento de poeta maldito de tres al cuarto en el que John Cusack grita por la ventana "¡Soy una prostituta! ¡Me he vendido, he vendido mi obra!". Pero sin duda, lo mejor (y por algo le dieron un Oscar) es la gran Dianne Wiest interpretando a la única, a la inimatable, a la diva entre las divas: "I'm Helen Sinclair!"

Mi escena favorita siempre será la de la primera lectura de la obra: es tan... ¿realista?



A partir del minuto 2.50.
"-Helen Sinclair llegó media hora tarde, pero tenía una buena excusa.
-Por favor, perdónenme, a mi pedicura le dio una embolia, se cayó encima de la lima y con el peso me la clavó en el pie y tuvieron que vendármelo.
-Oh, pobrecita, ¿se encuentra bien?"


Qué grande.


1 comentario:

laura dijo...

Ay, woody qué locuacidad la tuya!
quién pillara su pluma y su pasta...






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.