domingo, 26 de octubre de 2008

Distintas enfermedades, mismos síntomas


[Eduardo Haro Tecglen. "Dolores Antiguos". Extracto. Diario El País. 1988.

Ferdinand Bruckner fue uno de los escritores del gran exilio alemán de 1933, el año del incendio del Reichstag y de los plenos poderes para Hitler. Había estrenado ya unas cuantas obras y disimulado bajo ese seudónimo su nombre judío, Theodor Tagger. Una de esas obras fue Krankheit der Jugend, la "enfermedad" o "la patología de la juventud", bien traducida al español como "El Mal de la Juventud". (...)
Una obra bien hecha en cuya traducción se ha conservado su esencia. Y también su antigüedad, su construcción larga y reiterada que era característica del teatro de su tiempo, que no tenía prisa y necesitaba una sintaxis de desarrollo más larga para expresarlo bien. (...)
En la obra no se encuentran demasiadas coincidencias con nuestro tiempo, donde el desencanto es otra cosa, tiene otra pasividad y otro aura, y el problema de la mujer y el hombre se presenta con distintos perfiles.
]


Hoy quiero compartir con el mundo la terrible sensación de saber que tenemos que hacer algo nuevo y asombroso, aún a pesar de que no somos ni los primeros, ni los últimos, ni los mejores en montar esta obra. ¿Seremos capaces? Ya ven que hasta mi querido Haro Tecglen, allá por el 88, escribió que esta obra no tiene "demasiadas coincidencias con nuestro tiempo". Si somos capaces de darle la vuelta a esas palabras, yo me daré por satisfecha.




Cartel de la compañía Nom de Guerre. Californianos.



María y Desirée haciendo sus cositas en un montaje de la Universidad de La Verne (más californianos).

Que alguien adivine los personajes, porque yo no he podido.



Compañía desconocida. ¿Fede y María haciendo un anuncio de colonias?



El cartel de Thalatta Theatre. Compañía de Nueva York. 2002.

María y Federico tienen algo entre manos en el montaje de Thalatta.

Thalatta. Lucía y Fede probando el mobiliario.



Fede y María a lo suyo en un montaje de una compañía estatal eslovena. 2006.

Fede se asusta porque nuestra Irene es más guapa que la suya. De pie, Petrell, cómo no.

Desde luego, Desirée no pierde el tiempo. De rodillas, María.


Desirée, Alt, Federico y María, en estados dudosos.




Y para terminar, una galería del Belgrade Theatre. Británicos.
Sin lugar a dudas, la compañía que más se ha gastado en escenografía de las que hemos visto.



Visto lo visto, ¿alguna preferencia?



2 comentarios:

Laura dijo...

pues sin duda la última. Pero n otanto por la pasta en la escenografía sino porque se ve muy cuidada estéticamente y eso creo que queda bien con el texto.
así que dire...

Yolapeordetodas dijo...

Difiero. Me quedo con los eslovenos. Se ve que con poco hacen mucho. La otra estará cuidada estéticamente, pero Lucy va vestida de Julia Roberts en Pretty Woman y Federico es Jon Bon Jovi, así que un poco mosquea. De todos modos, con pasta cualquiera es estético.
-Fati.






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.