jueves, 30 de octubre de 2008

El día de la radio y mis siete samurais




¿Qué hay, muchachos? ¿Tenéis un cigar?

Hoy se cumplen 70 años desde que un 30 de octubre de 1938, éste pájaro de mirada penetrante llevase a cabo uno de los mayores acontecimientos del mundo del espectáculo, que no se ha podido volver a repetir en toda su inmensidad, ni se repetirá, por mucho que los publicistas de Independence Day o los de Godzilla intentasen imitarlo burdamente. No sé por qué en este país llegado determinado punto se ha abandonado por completo el radio-teatro, que es, probablemente, una de las formas más bellas de espectáculo. Porque la emisión original de Orson fue realizada con la compañía del teatro Mercury de Nueva York; el largo romance del teatro y la radio nos regaló genialidades de esta talla, pero hoy día todo está ya de capa caída. Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza retrataron ese apogeo y su posterior declive en una obra bellísima de nombre Hoy: el diario de Adán y Eva de Mark Twain. Creo que es la única obra de teatro que he ido a ver tres veces.
Ahora escribo este post cuando faltan 20 minutos escasos para que en la radio de este país intenten recrear aquel momento, aquella Guerra de los Mundos que tuvo aterrorizada a media yanquilandia. El espectáculo de masas definitivo. Aquí, la SER, Radio Nacional de España y otras emisoras se han unido para hacer un homenaje, nada más. Va a ser divertido, sobre todo porque tengo fiebre y me voy a meter en la cama empastillada para escucharlo. Seguro que así veo a los marcianos.
Amo la radio, no puedo evitarlo. Que le diera la espalda hace años para ponerle los cuernos con una zorra desagradecida llamada teatro, no quiere decir que vaya a dejar de amarla.



Ah, sí, por cierto... hoy comenzamos con La Enfermedad. Un detallito sin importancia que casi se me olvidaba. Aquí están mis siete magníficos, mis siete fieros guerreros (más una dramaturga que también es guerrera):


Anita, Cayetana y Carol, haciendo la quiniela. "Sevilla - Villarreal... ¡uno!"


Lau, haciendo un sudoku; Naira y Carlos jugando a
"vamos a hacer la misma postura por ningún motivo en especial".



A Jose y a Ángel la ecuación de segundo grado no les da lo mismo.


Ahora en serio: no puedo dejar pasar la ocasión para decir que estoy muy contenta, que siento que hemos acertado con estas personas, a las que desde hoy llamo mi equipo. Y por supuesto, los siete samurais también tienen un lugarteniente de lujo que se llama Laura y yo no sé qué haría sin ella. Gracias a todos. Espero que el viaje esté a la altura de las expectativas.

Me voy a sudar la fiebre con Orson y los marcianos.


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“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.