lunes, 13 de octubre de 2008

¡Cuatro mil despistados que buscaban sexo en internet fueron a parar aquí! ¡A un blog de unos mindundis! ¡Algo va mal en el mundo! ¡ARG!



Mientras Ángel disfruta de sus vacaciones en Brasil (mi rechinar de dientes no es envidia, es que... hace frío), aquí nos quedamos las de siempre levantando el país. O algo. Hoy he compartido una interesante tarde dire-actriz con Carol, que definitivamente interpretará María (la protagonista, podríamos decir) en La Enfermedad de la Juventud.

Y al hilo de esto, seguimos con las pruebas para el reparto. El miércoles vemos a los potenciales Federicos, y el jueves a los Alts y Desirées seguramente. Ya veremos si nos da tiempo a más esta semana, cosa que dudo. No desesperen los que están a la cola, que los ensayos no empezarán hasta noviembre a este paso.

Hoy se ha inaugurado el curso en la RESAD. Mucho ánimo para todos los alumnos, compañeros y amigos que tienen que trabajar como campeones en la nombrada Innombrable. Especialmente para Lau, que se está pegando cabezazos contra la burocracia de la Santa Sede una y otra vez.

Anda, ríete un poco. La risa cura... ¡Y al menos ya se termina el lunes!


Y sí, aunque el contador de visitas no lo refleje, puesto que fue instalado hace poco, nuestra cuenta Google nos dice que hemos llegado a los 4.000 visitantes despistados que se han pasado por aquí. No está mal para nuestra inversión publicitaria de menos cero. Si nos vinieran a ver al teatro la mitad, ya tendríamos público para una buena temporada. En homenaje a todos esos internautas perdidos que no buscaban enriquecimiento cultural, aquí va un poco de carnaza:





2 comentarios:

Sonya dijo...

Joder qué friki lo de norma duval!!!!! xDDD

fatimapeon dijo...

Lo que es más friki todavía es que esté con el plástico sin quitar y todo, como si su dueño atesorase como oro en paño este ejemplar original remasterizado digitalmente...






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.