lunes, 10 de noviembre de 2008

Actriz, hija y madre de actores

La Academia de Cine homenajea a María Isbert tras más de ocho décadas sobre el escenario

Diario El País - EFE - Madrid - 10/11/2008

"Emocionada y agradecida", la actriz María Isbert ha recibido hoy en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas la placa que la reconoce, a sus 91 años, como miembro de honor de esta institución, que le ha rendido homenaje por sus casi ocho décadas de carrera en el cine, la televisión y el teatro.

María Vicenta Ysbert Soriano

Desde su debut en la obra dramática Nuestra Natacha, en 1936, en la que compartía reparto con su padre, Pepe Isbert -junto al que trabajó a lo largo de ocho años en su compañía teatral-, María Isbert se ha convertido en una de las más prolíficas actrices españolas, con más de 250 títulos a sus espaldas. "En el teatro siempre he sido muy feliz, ahora estoy muy vieja y lo echo de menos, pero lo revivo otra vez a través de la memoria", ha comentado la actriz, a la que han acompañado sus hijos y amigos como Manuel Alexandre, Pepe Sancho, Alvaro de Luna, Teresa Rabal o Tito Valverde.

Fue de la mano de Juan de Orduña cuando la madrileña se inició en la pantalla grande con la cinta La vida empieza a media noche, a la que siguieron otros filmes como La gran familia, Milagro en Londres, ¡Cómo está el servicio! o Amanece que no es poco, hasta su última aparición en el cine con la película de Javier Fesser La gran aventura de Mortadelo y Filemón. Sin embargo, la actriz no ha abandonado a su "segunda familia", la profesional, y continúa delante de las cámaras preparando, según ha explicado su hijo, Tony Isbert, "un cortometraje y una película para televisión, aunque todavía no se puede decir cómo van a llamarse".

Especialista en papeles cómicos

Especializada en papeles cómicos -aunque no por ello dejó de lado las interpretaciones dramáticas-, la actriz ha agradecido a sus compañeros de profesión el emotivo homenaje en el que la presidenta de la Academia, Ángeles González Sinde, ha apuntado la necesidad de reconocer "a la saga de los Isbert, una familia que enlaza con los principios del cine en nuestro país".

Y es que la actriz ha intervenido en cintas tan memorables para la historia cinematográfica española como Viridiana, de Luis Buñuel; El verdugo, de Luis García Berlanga, o La guerra de papá,de Antonio Mercero, además de protagonizar sobre las tablas obras que le valieron su reconocimiento en todo el país, como Un espíritu burlón, de Noel Coward.

"Siempre que he trabajado contigo me has puesto en un aprieto, es muy difícil trabajar contigo y que no borres el protagonismo de los demás", ha bromeado su compañero de profesión Manuel Alexandre, con el que ha compartido títulos como El bosque animado o La duquesa roja. "Os quiero a todos, no puedo decir nada más por la emoción", ha expresado entre lágrimas la actriz en este homenaje a su trayectoria, que su hijo Tony ha definido como "incomparable, irrepetible, inimitable e inmejorable" y que la artista ha llevado con "sencillez, sinceridad y humildad".



1 comentario:

Laura dijo...

Con grandes damas como ésta, una no puede evitar preguntarse qué pasa a veces con aquellos que no tienen muy claro qúé es ser actor.






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.