martes, 11 de noviembre de 2008

Inauguramos sección

Queridos niños y niñas, mientras me debato entre abominables dolores en un lugar que no debe nombrarse, porque entonces haríais chistes de aquí al día que me muera, he tenido tiempo para pensar en una nueva mamarrachez. Es lo que tienen las pastillas. 
Hoy inauguramos la sección LA FRASE DE LA SEMANA, que hará las delicias de niños y mayores. Ya se sabe que en el proceso de ensayos pasan muchas cosas que siempre es mejor dejar en la intimidad, pero a veces, en alguno de estos momentos se vislumbra una décima de genialidad, un destello de grandeza que se alza sobre lo cotidiano, y eso, eso vale su peso en oro y merece ser compartido con la familia, con los vecinos, con el público, ¡con el mundo!
Esta semana, como no ha habido actividad, realmente no he podido captar muchos grandes momentos de lucidez mental en mi queridísimo equipo, aunque, por ahora, me quedo con esto:


"Llevo toda la semana acordándome de ti, 
porque la barba, al crecer, no veas lo que pica"
-Ángel Bayón, ó si llego a saber que ser actor era así de duro, me meto a minero.


Advierto que la exactitud de las frases pueden tener algún margen de error, que no somos perfectos y no voy por ahí apuntándolo todo. Pero esto a mí me lo han dicho esta tarde, y puedo prometer y prometo que es de verdad de la buena. Eso sí, no veáis lo que gana Angelito con su barbita de Bobi. Colgaría una foto, pero lo mismo después de eso ya deja de hablarme...

Sean felices.



3 comentarios:

Laura dijo...

jajaajajajajaja... yo quiero ver al minero con barba!

fatimapeon dijo...

Pobrecito mío, déjalo que le queda divina. En serio!

David dijo...

Me encanta esta nueva sección!
Os dejo mi aportación, que fué la frase más repetida en los ensayos del montaje de "como en las mejores familias":

"Me estáis arruinando la vida, hijosdeputa!"

Probadlo, probadlo, no veas como desahoga..






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.