viernes, 7 de noviembre de 2008

Todos tenemos juventud (aunque a veces nos pese)


Ahora que estamos en plena investigación histórica-sociológica-dramática de los años 70, y como sé que nos hace falta reírnos (luego diréis que no hago sacrificios por vosotros), vamos a ver si os alegro el día: el primero que me diga quién es la setentera de la foto tan bien posicionada entre los dos julais, se lleva de premio un cartucho de impresora HP medio gastado y mi colección de episodios de Expediente X grabados en CDs Verbatim. Y eso para mí es un tesoro, ojo.

Venga, que no está difícil.




2 comentarios:

Laura dijo...

Ese individuo sólo puede ser... la directora!
¿Y el maromazo de tu derecha?

fatimapeon dijo...

Premio para la señora dramaturga! Tampoco estaba complicado. Cuando quieras te paso el cartucho y en cuanto Adri suelte de entre los dientes los episodios de Expediente X, hacemos el resto. ¿Y esas confianzas preguntando por el chulazo? ¿Por qué siempre vamos a lo que vamos, eh, eh? Esa historia la cuento otro día...






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.