jueves, 4 de diciembre de 2008

Pasión y Muerte del Teatro Albéniz

Si nada ni nadie lo remedia, el próximo 21 de diciembre el Teatro Albéniz, un histórico de la vida cultural de Madrid, cerrará sus puertas para siempre para convertirse en centro comercial, cementerio de elefantes o mercado de la carne, no se sabe todavía, pero lo que sí se sabe es que la última obra representada en él será "La Vida es Sueño", dirigida por Pérez de la Fuente y con un ex-compañero de reparto de MOTHS en ella, Pedro Cuadrado. Aquí tenéis una foto suya en acción: es el que toca al protagonista de la obra, Segismundo, interpretado por Fernando Cayo.



Cuando el Albéniz cierre los ojos definitivamente, no caerán las Bolsas, ni tendrá excesivo eco en las noticias, y las autoridades callarán y lo dejarán pudrirse hasta que se nos olvide y estemos ya curados de espanto para acostumbrarnos a ver un escaparate donde antes había carteles.

No pasará nada, nadie se morirá, ningún país entrará en recesión por ello. Nos lo hemos ganado a pulso. Y quién quiere tirar la primera piedra...



1 comentario:

Laura dijo...

El cierre del Albéniz es sintomático de la cerrazón mental de nuestro políticos, en especial, la inmortal Esperanza y su séquito de hombres bomba.
Dicen que cuando una puerta se cierra se abre una ventana.
Cuando un teatro se cierra, que se abre... ¿el cielo?






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.