miércoles, 30 de diciembre de 2009

Quedarse (o no) con las ganas

He empezado con un nuevo proyecto. Me he metido, yo solita, en un lodazal hermoso y toda contradicción es poca a la hora de contar. Porque de eso va, de contar. Contar historias, contar milongas, contar contigo (sí, contigo) y a veces contar hasta diez o hasta cien.
Cuando me enfango en otras letras, como el amante entusiasmado ante el cuerpo nuevo que devorar, siento que me he quedado por el camino de la fábula. Acaba el año teatral y vital, y arrastro vidas no vividas y experiencias que compartí con mis chicos. También, aquellas que no tuve oportunidad de vivir pero que deseé vivamente. Quizás este año me ha pasado más por dentro de lo que quisiera. Me ha pasado por encima y, encima de un escenario, afortunadamente.
Y eso ha sido gracias a vosotros, únicamente a vosotros, que os habéis convertido en mi odiada familia sin la que no se puede estar.
Por eso, a un suspiro del bendito 2010, no puedo ni quiero quedarme con las ganas  de daros las gracias y de recordarme, teclado en mano, que el teatro es cosa de dos o de tres, de cuatro... y todos estais ahí: frente a la pantalla, en la butaca, contra nosotros y a favor de lo nuestro. Como un secreto o una maldición que se escapa de la boca.
Y YO AQUÍ, PERDIENDO EL MIEDO DE ESCRIBIRLO.

GRACIAS Y FELIZ, FELIZ AÑO NUEVO. 

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La Haine

El puto amo.



Me va a costar la vida. Nos está costando la vida. Tengo siete actores. Ahora ocho porque una necesita un cover. Tengo una dramaturga que también es mi amiga y con la que apenas hablo. Su trabajo (y el mío) nos impide coincidir. ¿Qué hará el día que vea lo que estoy haciendo con su pequeño, con su obra literario-dramática que me entregó después de sacársela del vientre a puñetazos (mis puñetazos, en su mayoría)? Su mirada de emperatriz intensa es muchas veces la única aprobación real que busco, la única que me importa.

No hay manera de reunir a estos siete. No hay manera. Me vuelven loca. Me volvéis loca. Pero no sufro, no. A veces sufre mi cuerpo, pero yo no. Yo soy inmune, y estoy por encima de todo eso. A veces eso es lo que hago cuando me siento ahí, en el patio de butacas. Aislarme para que no me toquen. Y así puedo mantener las manos firmes cuando alguien dice "no puedo".

Mi amor dice: "tienes que parar, algún día hay que parar". Si yo paro, aquí se monta un pifostio que ni Haidar en el aeropuerto de Lanzarote (como se muera, por cierto, se va a liar parda y además será culpa de todos nosotros. De todos).

¿Qué quiero decir con todo esto? Nada, realmente, nada.

Se habla indio abajo en la calle, llega el sonido hasta mi ventana de Lavapiés, y me da rabia no entender una puta palabra. Me da rabia todo. Rabia de la mala y de la buena. Me da rabia no tener dinero. Me dan rabia mis ganas de dejar de tener rabia. Me da rabia querer, querer tanto, desear tanto y no poder, a veces, no poder a voluntad. Hay mucha gente con rabia. Sobre los demás. Sobre lo que no conoce. Sobre ser el más grande y el más fuerte.

Ésta es mi vida, mi trabajo, y mi profesión. Una mierda. Una mierda bellísima y traidora que amo todos los días. También la maldigo a veces, por las noches. Pero aún así la adoro. Con todas sus pequeñas putadas e imperfecciones.

Ahora bien. No la cambiaría por el amor, nunca, jamás. Si ella dice "para", pararé. Porque si no le hago caso, si no la escucho en medio de todo este follón, entonces sí que me perderé, entonces sí que querré odiar y me iré a la mierda en Barca con Calderón, pero sola, muy sola.

Y ahí es donde no nos parecemos, los rabiosos y yo. Ahí es donde no nos parecemos.


domingo, 29 de noviembre de 2009

domingo, 22 de noviembre de 2009

Fuego en el cuerpo


Nuestra querida Laura ha inaugurado recientemente un espacio donde da rienda suelta a otra de sus pasiones que no es la escritura: la danza. Concretamente la oriental. Laura lleva años como profesora y ahora por fin tiene su propio espacio para poder impartir conocimientos y encontrarse con sus afines.
Le deseamos toda la suerte del mundo y esperamos poder colaborar en el futuro. Y además, todavía nos queda por preparar el pequeño homenaje a SU danza que tenemos en la obra.

Pasen y vean: Danza en Lindaraja.


jueves, 19 de noviembre de 2009

El Proyecto

No es un cartel definitivo ni el título es ni siquiera el final. Pero aquí lo tienen. La imagen se amplía haciendo clic sobre ella.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Querido espectador, dos puntos.






-"¿De qué va la obra?".

¿Cuántas veces le preguntan a una eso? Cuando escribía solía temer la fatídica "¿de qué va tu libro?". Ahora el temor es el mismo, pero la obra no me compete sólo a mí. Sin querer ponerme gilipollas, a veces pienso en contestar esto:

-"¿Desde qué punto de vista quieres que te lo cuente? ¿El de la dirección? ¿El de la dramaturgia? ¿El de los actores?"

Decía Meyerhold que el teatro es un sistema triangular autor-director-actor que por último llega al espectador como receptor de éste triple, y aún así, único mensaje. Estamos tan aplatanados con nuestros procesos, tan con la cabeza metida en el culo, que muchas veces nos olvidamos de que la gracia de todo esto es que el espectador disfrute de un espectáculo sin conocer los trucos.

Aquí jugamos a todo lo contrario. Teatro dentro del teatro, la línea entre el actor y su personaje que aquí hacemos delgada, conscientemente, jugando con la confusión de vida y ficción. Es un arma de doble filo.

Dice mi novia que de una manera u otra en el teatro tendemos (y subrayo tendemos, porque mi novia dice las cosas muy claras y me ha incluído a mí con toda la intención del mundo), tendemos las gentes de teatro, dice ella, a despreciar al espectador mucho más que en otros medios.

Yo no creo que sea desprecio, sinceramente. Los públicos son diferentes, o eso nos creemos, así que hacemos las cosas de otra manera. Dice mi novia, no obstante, que pensamos poco en el espectador. Yo creo que sí pensamos en el espectador. De hecho, cada vez más, lo único que hago yo personalmente, es pensar en el espectador, en ese hombrecillo imaginario que se va a sentar en la sexta fila, o en la cuarta, o en la última, después de un día de trabajo, y que va a ocupar su butaca con una única expectativa: "a ver qué porquería se han inventado los muchachos estos que no conozco de nada." Y lo digo con todo el cariño del mundo, aquí no hay una posición defensiva. Me encantaría que el señor éste disfrutase con nuestra obra, y su mujer, y la señora del abrigo de piel sintética y mi madre (sobre todo mi madre, que no tiene ni puta idea y por tanto es la mejor bara de medir) y el conserje del edificio. De hecho, me gustaría que les gustase más a ellos que al crítico, al ententido, al colega de profesión o a aquel profesor de la escuela que un día me dijo en la cafetería "me has sorprendido mucho, no me esperaba esto (bueno) de ti". Sin embargo, mi conflicto es que me he formado con el crítico, y el entendido, y el colega, y el profesor, y quieren que haga teatro para ellos, supongo, o que les guste a ellos, y no sé cómo hablar de la endogamia Stanislasvkiana-paranoide que reina en este oficio sin perder la atención y el entendimiento del conserje, y de mi madre, y de la señora que huele a laca Nelly y el señor que ha venido porque era gratis. Y eso me hace sufrir, mucho. Y no me deja dormir, como dice Ángel en nuestra obra.... Así que, aquí sí pensamos en el espectador.

Ya nos gustaría, ya daríamos todo lo que fuera porque el espectador pensase, de vez en cuando, en nosotros. Es como el amor no correspondido, es como pensar todo el día en un objeto de deseo que aún no te ha reconocido: sólo posa tus ojos en mí, sólo mírame y hallaré recompensa. Y aún así siempre anhelamos más.

El otro día me preguntaba María sobre su monólogo, si era a público o qué. Si es que no había cuarta pared. En esto que estamos haciendo la cuarta pared no es que no esté, es que le hemos puesto una bomba en la primera escena y no queda rastro de ella. Aquí estamos, expuestos, desnudos, ingenuos casi. O fingimos estarlo, claro, pero eso nunca lo vamos a aclarar del todo, no olviden que al fin y al cabo narramos ficción. Lo mismo es que nos "gusta el riesgo", como le dice Carlos a María en la obra, pero a diferencia de ella, yo no tengo nada claro que conozcamos los peligros.

Mis siete samurais se suben a escena y ríen o se quejan o se remueven cuando intentamos hacerles una simple foto y yo pienso: qué valor. Qué aplomo. Hoy están relajados o aburridos, o de repente se activan y hacen las cosas bien, pero dentro de un par de meses estarán encima del escenario defendiendo ésta propuesta como la primera línea de fuego, la avanzadilla suicida que resiste en las trincheras los primeros proyectiles de la batalla. Meyerhold tenía razón en todo eso del teatro triangular, también reparó en que los actores son los últimos intermediarios entre el mensaje y el público, y cabe añadir que si al público no le gusta, o no entiende, o no comulga con el mensaje, los actores son quienes reciben el NO, o el suspiro aburrido, o el portazo innecesario al abandonar la sala. Yo siempre me puedo esconder debajo de la mesa de luces, aunque sufro cada segundo como si me metiese en sus cuerpos, pero son los chicos los que están obligados a salir a saludar por cojones.

No, no estamos, precisamente, como para ir por la vida de condescendientes. Eso pueden hacerlo los grandes, los que no tienen en la cabeza que se están jugando el culo. Nosotros bastante tenemos con encontrar un sitio donde nos dejen actuar, y encontrar fuerzas para luchar otro día. Bastante tenemos con que coincidan nuestros horarios entre trabajo y trabajo o clase y clase, bastante tenemos con que se nos dé por escribir y actuar nuestro propio mensaje. Bastante tenemos con no desfallecer ante las señoras que asoman la nariz en el centro cultural mientras ensayamos, o ante los errores administrativos que hacen que lleguemos y no tengamos aula, o ante no tener un puto duro.

Laura ha escrito una obra sobre el fracaso y las maneras de afrontarlo, entre otras cosas (¿podría responder esto al sempiterno "¿y de qué va?"). Creo que aún no somos conscientes de las múltiples ironías que vamos a encontrarnos a lo largo del camino... Es normal, cuando te paras a pensar en todo lo que has invertido. Y todo esto... ¿por qué? ¿Un aplauso? ¿Una palmadita? ¿La posibilidad del dinero, algún día? ¿Por la promesa del cántaro de leche?

Por ahora, mejor no pensar mucho en ello. Aunque sí pensamos en usted, señor espectador. Como dice la canción... "¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón".

martes, 17 de noviembre de 2009

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En la mente del monstruo

Y sus formas de poder. Porque los tiranos son humanos. Porque hay humanos que quieren ser tiranos.






martes, 10 de noviembre de 2009

Escena 20

Hoy ensayamos esta escena con Carolina y Cayetana... Aquí el inicio.


CAYETANA y CAROL espalda contra espalda. Intentan abrazarse. La imposibilidad en dos planos convexos.

En el interior de cada una, algo agoniza.

De repente, CAROL se pone en pie y hace su gesto psicológico con sonido.

CAYETANA no reacciona.

CAROL vuelve a repetirlo.

CAYETANA se tumba y cierra los ojos. Parece que duerme.

CAROL repite una y otra vez su gesto como si se rompiese por dentro.

CAYETANA cada vez más inmóvil.

CAROL- Está decidido.

No me fuerces a repetirte las razones.

Pese a todo siempre será único.

Gracias a todo, cuando me adentre en una multitud y tropiece con tu cara, ambas nos reconoceremos. Da igual el tiempo que pase o las máscaras que nos hayamos puesto. Me mirarás fijamente y hallarás entreabierta mi memoria, aunque me asfixie la pena esa noche o nos maldigamos como dos viejos estafadores cazados en idéntico fraude.

Habrá un pedazo de mí repicando en tu saludo y una pregunta en el aire que no deberíamos resolver.

He procurado hacerlo lo mejor posible pero podría haberlo hecho mejor. Aún así no pienso pedirte perdón porque he actuado de buena fe. Y fe en ti no me ha faltado un instante. No es la falta de fe la que nos ha aniquilado.

(............)


¿Hay alguien ahí? Pues no nos dejen solos.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Escena 2

Recuerden: texto de Laura Rubio con próximo estreno en Enero. Otro fragmento:

CS.- Podéis mirarme y pensar: éste es un gilipollas. No lo hacéis porque confiáis en mí.

Todas las mañanas me pregunto qué pinto yo entre vosotros. No tengo garantía alguna de que esto vaya a salir bien, ni siquiera de que vaya a salir adelante. He colaborado antes, en proyectos mejores y al final, ha resultado un fiasco.

¿Pero sabéis por qué éste va a funcionar? Yo os lo voy a decir: Compromiso.

Todo se va sistemáticamente a la mierda cuando no existe un compromiso real del grupo. Al principio, muchas ganas, mucha ilusión, mucha fantasía... y en el primer ensayo llegamos cinco minutos tarde, en el segundo se nos ha olvidado el texto, en el tercero -tenía médico- o fiebre o a mi puta abuela agonizando en el hospital. Y el cántaro de la leche al suelo.

A tomar por culo el gran éxito.

He aceptado el encargo porque el texto lo vale. Bruckner es un autor poco conocido pero valiente. Un visionario en muchos aspectos y un ingenuo en tantos otros. Con el debido ajuste, rescataremos el coraje necesario para enfrentarnos a nuestro mundo sin desviar la mirada.

No os lo voy a poner fácil. Nada de concederos cinco minutos para que el que no esté convencido salga huyendo como una rata. A partir de ahora, hasta las ratas van a tener que dar la cara, y me consta que hay más de una camuflada de actriz.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Escena 2.1

Un pequeño adelanto para desconcertar al personal. Escena escrita por Laura Rubio para el nuevo proyecto. De vez en cuando pondremos algo, sólo por si a alguien le pica la curiosidad.


NR vestida de cajera de supermercado.

CARLOS.- Si sigues aquí es porque sabes que puedo ayudarte. Tienes talento pero aún te queda un largo camino por recorrer. Yo estoy contigo. No se lo digas a tus compañeros; son demasiado envidiosos como confidentes. Están en pleno proceso de transformación, se van a convertir en monstruos. Serán mis monstruos. Lo digo bien alto, con todo el orgullo del mundo. Su transformación es mi transformación. Algún día superarán al Maestro. Y yo he sido alguien realmente importante. Realizaran prodigios, lo destruirán todo o ambas cosas. Les estoy preparando para que cuando hayan coronado la cima estallen en lo más alto, dejando un paisaje arrasado, un campo inmenso de cadáveres exquisitos.

NAIRA.- ¿Y yo?

CARLOS.- Contigo vamos a probar.

NAIRA.- De acuerdo.

CARLOS.- Pero qué bonita eres.

NAIRA.-¿Por dónde comenzamos?

CARLOS.- Por quitarte esa ropa.

(...)

sábado, 31 de octubre de 2009

En teatro

Hay veces que te sientes encantado con esta profesión de teatreros. Y otras que no tanto. Supongo que es una lucha indisoluble que mantendremos toda la vida.

Pensando sobre la diferencia entre estar "en forma" y "tener forma" o "estar en ritmo" o "tener ritmo" que me han ido planteando estos días me pregunto por la diferencia entre estar en el trabajo y tener trabajo en esta profesión.

Y cuando me pongo a leer algunas cosas, a mirar algunas cosas... se percibe diferencia, ¿no?

Quizá todo esto solo sea una paja mental muy grande, pero creo que nuestro trabajo se está encaminando cada día más a ese "estar en" y eso es lo que lo hace tan interesante y consigue que me sienta un poco más actriz realizada que ayer (y espero que menos que mañana).

A seguir currando.

lunes, 12 de octubre de 2009

Brook by Brook

Buen momento para mirar hacia los grandes en busca de un poco de luz, de ayuda. "El espacio de actuación perfecto se contiene en apenas seis metros cuadrados", dijo uno de sus actores una vez, venido del kabuki, y hoy tengo muy en cuenta esas palabras. Peter Brook, para mí, el mejor director de teatro de la historia.








There's a divinity that shapes our ends,
Rough-hew them how we will.

Hamlet, Act V, Scene II.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Soy una hoja en el viento, una ola en el mar, un francotirador en el centro comercial

Rebusco, leo, ordeno, desordeno, creo el caos, rompo, ilumino, pienso, sueño, duermo, grito, encuentro, tacho, muerdo, beso y vuelvo a empezar.

¿No nos habremos pasado?

¿No habremos sido demasiado ambiciosos?

¿O demasiado humildes?

¿O poco inteligentes?

¿Qué son éstas gárgaras con cuchillo entre los dientes y ganas de comerse el mundo sin masticar?

¿Estamos preparados? ¿Y ellos, los de fuera, están preparados para nosotros?

¿O no nos va a entender ni su puta madre?

¿O no me explico bien en los ensayos?

¿O necesito un psiquiatra, un camello y un vale de tienda sexual?

Pues ya está aquí, amigos míos, la locura de jugar a ser. Yo juego a dirigir. No se lo digan a nadie. El que se lo tome en serio, que apague la luz cuando los locos quemen Charenton, cuando yo encuentre la salida o cuando se caiga la RESAD.

Sean buenos. Estudien. Aquí seguimos. Imaginando cómo se puede ordenar el caos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Como putas cabras (o lo que es lo mismo: montando la obra)

Será porque siento que en mi vida soy un ser extremadamente cobarde, que tengo metido entre ceja y ceja que con éste montaje, sobre la escena, quiero ser valiente. Me lo repito y me lo repito, pero no depende sólo de mí y tengo miedo de confundir valiente con gilipollas. O condescendiente. O engreída. Hay tantos que lo hacen. Uno no puede enfrentar una obra de teatro como una puta guerra, porque aquí nadie se muere de verdad y sólo en la segunda se cambia el mundo (para mal, siempre para mal). Pero hace ya muchos años que el abuelo nos advirtió de que éramos como perros salvajes, por qué no admitir que somos simples insumisos que en el fondo sí querían ir a la guerra, pero no tenemos huevos a morirnos de verdad. Preferimos hacerlo todo "de mentira". Es el oficio de los que quieren mil vidas y luego los domingos por la tarde no saben muy bien qué hacer si llueve o si no ponen nada bueno en la tele. Yo soy una de esos.

Y sin embargo, soy extremadamente feliz en un ensayo, en una representación, en un espacio en el que no se puede decir si la verdad es un poco mentira. Tiendo a pensar que todo eso me gusta por la ilusión del tiempo detenido. Cuando sales del teatro, o del cine, o del aula, la vida sigue. Y a veces eso es una putada muy gorda porque preferías quedarte en Elsinor o en África o en Londres con la jodía Mary Poppins.

No duden que todo lo que hagamos va a ser con espíritu lunático. No duden, tampoco, que todas las historias tratan de (y se cuentan por) amor.


C.- (...) Y tú, ahí.

¿A qué juegas?

CY.- A estar muerta.

C.- ¿Por qué?

CY.- Por qué no, me estás dejando.

C.- Duele.

CY.- A mí ya no.

C.- Anda, dame un abrazo...

CY.- Ensayemos.

C.- ¿Cómo puedes?

CY.- Debo ser la mejor.

C.- Es lo único que te importa.

CY.- Sí.



miércoles, 9 de septiembre de 2009

Volvemos. Y por primera vez en meses encuentro un artículo de teatro que sí me interesa leer.

Siete sabios piden más ética en la escena

Maestros del teatro se reúnen en el Congreso Internacional de Guanajuato

Carmen Mastache, Héctor Holten y Salvador Gutiérrez en Ser es ser visto. - S. CARREÓN
ITZIAR PASCUAL - GUANAJUATO (MÉXICO) - 09/09/2009 08:00

En Trabajos de amor perdidos, de Shakespeare, un grupo de nobles navarros decide entregarse al estudio. Se juran a sí mismos el rechazo de toda distracción, pero pronto el amor se interpone y quiebran sus juramentos Guanajuato no es Navarra y los maestros del teatro reunidos aquí en el Congreso Internacional Siete caminos teatrales, han forjado una experiencia en la que el amor al teatro ha estado dentro de sus vivencias y no fuera. Ese amor es toda una posición ética.

Eugenio Barba y Julia Varley, de Dinamarca; Luis de Tavira, de México; Tapa Sudana, de Indonesia; José Sanchis Sinisterra, de España; Paolo Magelli, de Italia y Aderbal Freire, de Brasil, han encontrado en Guanajuato, con la moderación de Ramiro Osorio, un espacio único para el encuentro. Ante más de 300 profesionales, reunidos en agosto en el Teatro Principal, gracias a la Fundación Cervantista Enrique y Alicia Ruelas, la Universidad de Guanajuato, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Ministerio de Cultura, estos sabios han compartido cuanto saben.

Tapa Sudana pide a los actores que cuiden el honor del silencio

Tapa Sudana ha elegido algunas citas de Hakki Ibrahim. "Guarda silencio. Sé modesto simple y esencial". Hace lo que dice: de un folio en blanco crea una máscara viva. Su ética está puesta en la armonía de los tres mundos: el intelecto, el corazón y la sexualidad. Pide a los actores que cuiden la honorabilidad del silencio, "porque sin él pueden dudar de que están haciendo arte". Anima a conocer al otro y a sí mismo, "porque conocer al otro es la sabiduría y conocerse a uno mismo es la iluminación".

Luis de Tavira hace suya la cita de Gracián: "Llegar a ser persona es la tarea de esta vida". Y su compromiso está puesto en un país en el que el 90% de la población no ha ido al teatro. Por eso cree en él como una forma de compromiso social y de cambio. "El teatro es un derecho de la sociedad, pero la sociedad mexicana no lo sabe. Y del teatro depende la construcción de conciencia. La democracia es el resultado de la cultura. Y como dijeron los Bread and Puppet: "Hacer teatro es hacer pan". Y no se ofrece el pan a los ahítos, habiendo tantos hambrientos".

La ética de Julia Varley es de las que no tienen voz. Esta actriz del Odin Teatret ha hecho de la vindicación del teatro contemporáneo de mujeres una apuesta de vida. Julia aprendió a aceptar su vulnerabilidad, a mirar con atención los espacios de penumbra. "Tratando de encontrar resultados demasiado rápidos rompí mi voz. La fuerza de la vulnerabilidad es algo que he querido proteger durante toda mi carrera y es algo que tiene que ver con el Magdalena Proyect".

Luis de Tavira cree en el teatro como compromiso social y de cambio

La Italia burguesa

En Paolo Magelli la ética ha sido una construcción de puentes donde había fronteras y prejuicios. Le duele lo que él denomina "la imbecilización del pueblo italiano" y sus consecuencias en la vida teatral de su país, "con un millar de teatros restaurados con dinero de la Unión Europea, abiertos apenas para unas breves temporaditas, de burgueses que comen azucarillos". Por eso cree que "el teatro debe ser el enemigo político donde uno vive".

Eugenio Barba ha dedicado todos sus esfuerzos a la comprensión de la interpretación, no como un estado innato, sino como una disciplina de entrenamiento psíquico, físico y vocal. Menos divismo, más trabajo interno. "La mayoría de nosotros se hace actor conquistando su conocimiento y enfrentándose a las resistencias. Es triste para el actor que nace y no se hace, porque se pierde la lucha por la dignidad".

Sanchis Sinisterra lucha por un espectador alejado del telespectador

José Sanchis Sinisterra ha hecho de su pasión por la taxonomía una posición a medio camino entre sus orígenes familiares y su pasión teatral. Confiesa que su nieto Lucas le puso en un brete al definir qué es el teatro. Su ética está puesta hoy en luchar por un espectador que sea lo más alejado del te-lespectador: un miembro dinámico de ese arte, en el que "unas personas juegan para que otras las miren". Por eso hoy su palabra clave es la interacción. Y hace suya una cita del último Stanislavsky: "No busquen nada dentro de sí mismos. Dentro de sí mismos no hay nada. Busquen en el otro y en lo otro".

La armonía de los tres mundos; el teatro como origen de conciencia; la vindicación de la voz de las mujeres; la respuesta lúcida a la clase política; el amor al trabajo y el entrenamiento y la búsqueda del otro. Los distintos caminos teatrales han encontrado su Navarra en Guanajuato.


Visto hoy en el Diario Público. Bienvenidos a casa.

martes, 4 de agosto de 2009

Cerrado por vacaciones

Después de casi un mes de ensayos más o menos experimentales, nos despedimos hasta septiembre con ganas de dejar reposar el trabajo de estos días. Esperamos cargar las pilas, escribir, pensar y mejorar. La vuelta será dura, pero cada vez queda menos para que podamos levantar el telón de un nuevo proyecto. Sólo esperamos que cuando volvamos sigáis estando aquí, al otro lado.

Feliz resto de verano...

lunes, 27 de julio de 2009

Merce Cunningham

Y después de lo de Pina, menudo añito llevamos... Pero el bueno de Merce se nos fue de viejo. A bailar en los cielos.



Hasta siempre.

lunes, 20 de julio de 2009

In memoriam

De vez en cuando la vida engulle a algunos de tal manera que no somos capaces de soportarla, aún cuando se nos presupone "borrachos de juventud". En el ensayo de hoy sucedió algo extraordinario, casual, y sin llegar a establecer ningún tipo de relación con los sucesos más allá de la investigación temática, hemos recordado, a nuestra manera, a dos jóvenes actrices que se quitaron la vida hace muy poco. Lucy Gordon y Stephanie Parker, esos son sus nombres.

Yo, como Alt, pienso que no se debe desertar. Pero ya no están aquí, y no las conocemos de nada, y hoy siete actores han conocido sus nombres en un aula de ensayo, así que pensé que no estaría de más mencionarlo. Descansen en paz.

viernes, 3 de julio de 2009

¡Becarios!


Se ha publicado en la página web de la Fundación Caixa Galicia la resolución de las becas Primera Obra, y fíjate por donde que sale el nombre de una tal Fátima Peón. Podemos anunciar, con orgullo y satisfacción, que hemos sido elegidos para disfrutar de una beca de Artes Escénicas para realizar un nuevo montaje cuyo título, por ahora, es complejo: "Proyecto de Fátima Peón sobre la obra de F. Bruckner". Toma ya. Es como cuando Scorsese hace una nueva y no sabe qué poner y en la claqueta escriben "Untitled New Martin Scorsese Project". ¿Me estoy flipando, no? Vaaaale.
El caso es que durante estos meses nos embarcaremos en un nuevo montaje, diferente de todo lo que hemos hecho hasta ahora. Va a estar asentado sobre las bases (y gran parte del equipo original) de La Enfermedad de la Juventud. Conservaremos personajes y algunas situaciones, pero nos hemos propuesto crear una puesta en escena y una dramaturgia nuevas para investigar los temas que en su día trató el amigo Bruckner, pero desde una perspectiva de hoy. Los arcaicismos y el tremendismo que presentaba la obra original serán criticados o eliminados, y pasaremos a ejercer una reflexión más descarnada sobre la juventud en general y sobre nuestra generación en particular. El espíritu del montaje dejará atrás el naturalismo exagerado con el que afrontamos la puesta en escena de febrero, para dar paso a la exploración de otros lenguajes, a una dramaturgia no lineal, construida desde el actor, la improvisación y el trabajo de elenco. Por supuesto, queremos potenciar el humor, la crítica y la pedagogía brechtiana al más puro estilo laurarubiogalletero.

Vamos, que pretendemos pasárnoslo en grande y ofrecer un resultado final que merezca la pena.
Para ello voy a contar con un reparto privilegiado (¿acaso no lo es el hecho de que afronten sus personajes desde un conocimiento previo?). Dramaturgia de Laura, asesoramiento en cuerpo de Ana del Arco, y unas cuantas novedades más.
Cada vez que lo pienso me entra un vértigo de esos que no sabes decir si tiende al dolor o al placer.

Gracias a la Fundación por su confianza, y por apostar por el teatro con un trabajo de equipo arriesgado.

Gracias a toda la gente que se sube al barco conmigo: sois lo mejor que tengo en este trabajo, y sin vosotros, nada sería posible.

Y ahora, circulen, circulen, que ya está todo el pescado vendido y hay que ponerse a cocinar.

miércoles, 1 de julio de 2009

lunes, 29 de junio de 2009

Efectivamente, todo lo bueno vuelve...



Pero de maneras inesperadas. Ya iba siendo hora. En breve, noticias.

jueves, 25 de junio de 2009

Todo lo bueno vuelve.




Dadnos tiempo. Estamos en ello.

martes, 23 de junio de 2009

Los amigos de HP Artistas nos mandan esto...




Y como son de fiar. Lo ponemos. Ale, feliz San Xoan. Meigas fóra.

jueves, 18 de junio de 2009

lunes, 15 de junio de 2009

Qué he hecho yo para merecer esto

Estoy pensando en hacer un remake de Café Müller de Pina Bausch, con Carol rompiendo sillas y yo intentando apartárselas para que no las destroce. ¿No sería bonito? Así, la próxima vez que tenga que perder sueño por algo, que sea por una cosa bonita, no por unas putas sillas. O una maleta.

martes, 9 de junio de 2009

Dijo que volvería y ha vuelto

Reseteamos las sesiones Chejov (Michael) mañana por la tarde. Ni que decir tiene que estaba buscando cualquier excusa para postear y quitar de primera plana esa horrible foto mía. Pues ahí estaremos fisicalizando a las órdenes de María. Quien quiera apuntarse, que lo diga.

Aprovechando, volvemos a insistir en que nuestra compañera Ana del Arco está todo el mes de junio representando en la Sala Triángulo la obra Boyfriend.

Y Laura terminó su obra. Y ahora sólo falta alimentarla bien y que crezca poquito a poco.



domingo, 7 de junio de 2009

¿Quién dijo que se hace mayor?



PARABENS A VOSÉ

NESTA DATA QUERIDA

MOITAS FELICIDADES

MOITOS ANOS DE VIDA


¡Felicidades!
Te queremos...

jueves, 4 de junio de 2009

London Musicals




Qué diferencia. Da asco decirlo otra vez, porque siempre estamos con lo mismo, que buenos los ingleses y hay que ver cómo estamos aquí... blablabla. Pero es que es tristemente cierto.

Tuve la suerte de ver "Chicago" y "Spring awakening" (despertar de primavera. (cuando ya estaba a puntito de terminar).

La versión musical de "spring awakening" está muy conseguida. Las canciones van muy hiladas. Y atención... todos los que actúan.... ¡son actores! además cantan y bailan un poco pero principalmente actúan, ¿no es impresionante?

Nos faltan años de técnica está claro, estamos en camino, pero queda mucho y no sé si las productoras de este país y el público en masa le interesa demasiado... Otra cosa que me impresionó: es la primera obra para muchos de los actores, sin ir más lejos para el protagonista. En el programa de mano me pareció ver mucha escuela, y pocos triunfitos. Cuántas oportunidades que aquí parecen del todo imposibles ¿no?

En cuanto a Chicago, me encantó, me sabía los diálogos de memoria (es muy parecido el libreto al de la película, aunque faltan algunas escenas que sí que están en la obra). Hubo números más conseguidos y otros menos... pero la técnica era genial y el coro no podía estar más sincronizado.

Qué bien me lo he pasado :) jejeje

martes, 2 de junio de 2009

Junio desatado

Hola muchachos. Sólo un post rápido para recordaros algunas cosas:

1- Que sigáis poniendo velas a quien sea para la próxima resolución, el día 30, de nuestra subvención.

2- Que el jueves es el cumple de ésta persona:



3- Que el domingo es el cumple de ésta otra:



4- Y que el viernes que viene es el cumple de éste otro:



5- Que nuesta rubia favorita estrena el próximo viernes 5 en la sala Triángulo lo siguiente:


6- Y que en breve reanudamos las sesiones Chejov, y avisaremos.


Que el calor no os recaliente las ideas. Sigan atentos.


miércoles, 27 de mayo de 2009

La Metáfora

Una pausa para un interludio musical... digo... semi publicitario. Aunque no. Porque esto tiene chicha de la buena.

Los chicos de HP Artistas (agencia de representación de actores y actrices) han sacado un video de presentación, con humor y un poco de ironía tarantiniana. Aunque parezca que están fatal de la cabeza, sé de buena tinta que son muy, pero que muy buena gente, y muy trabajadores. Y tienen una filosofía muy yolapeordetodas. Qué coincidencia, ¿verdad?

Quieren cambiar el mundo. No sé si van a poder. Pero creedme si os digo que lo van a intentar con todas sus fuerzas.





domingo, 24 de mayo de 2009

El parto


Ha sido NIÑO
Y se llamará Con-centrados.
Tiene un carácter...

domingo, 17 de mayo de 2009

solo para iniciados

"(...)
Con estas ideas habituales seguí andando por la calle humedecida, atravesando uno de los más tranquilos y viejos barrios de la ciudad. De pronto vi en la oscuridad, al otro lado de la calle, enfrente de mí, una vieja tapia parda de piedras, que siempre me gustaba mirar; allí estaba siempre, tan vieja y tan despreocupada, entre una iglesia pequeña y un antiguo hospital; de día me gustaba poner los ojos con frecuencia en su tosca superficie. Había pocas superficies tan calladas, tan buenas y tranquilas en el interior de la ciudad, donde, por otra parte, en cada medio metro cuadrado le gritaba a uno a la cara su anuncio una tienda, un abogado, un inventor, un médico, un barbero o un callista.

También ahora volví a ver a la vieja tapia gozando tranquila de su paz y, sin embargo, algo había cambiado en ella; vi una pequeña y linda puerta en medio de la tapia con unarco ojival y me desconcerté, pues no sabía ya en realidad si esta puerta había estado siempre allí, o la habían puesto recientemente. Vieja parecía, sin duda, viejísima; probablemente la pequeña entrada cerrada, con su puerta oscura de madera, había servido de paso hace ya siglos a un soñoliento patio conventual, y todavía hoy servía para lo mismo, aun cuando el convento ya no existiera; y probablemente había visto yo cien veces la puerta, solo que no me había dado cuenta de ella, quizás estaba recién pintada y por eso me llamaba la atención. Sea como fuere, me quedé parado mirando atentamente hacia aquella acera, sin atravesar, sin embargo: la calle por el centro tenía el piso tan blando y mojado...

Me quedé en la otra acera, mirando simplemente hacia aquel lado, era ya de noche, y me pareció que en torno de la puerta había una guirnalda o alguna cosa de colores. Y entonces, al esforzarme por ver con más precisión, distinguí sobre el huevo de la puesta un escudo luminoso, en el que me parecía que había algo escrito. Apliqué con afán los ojos y por fin atravesé la calle, a pesar del lodo y el barro. Entonces vi sobre la puerta, en el verde pardusco y viejo de la tapia, un espacio tenuemente iluminado, por el que corrían y desaparecían rápidamente letras movibles de colores, volvían a aparecer y se esfumaban. También han profanado, pensé, esta vieja y buena tapia para un anuncio luminoso. Entretanto, descifré algunas de las palabras fugitivas, era difíciles de leer y había que adivinarlas en parte, las letras aparecían con intervalos desiguales, pálidads y borrosas, y desaparecían inmediatamente. El hombre que quería hacer su nogocio con esto, no era hábil, era un lobo estepario, un pobre diablo. ¿Por qué ponía en juego sus letras aquí, sobre esta tapia, en la calleja más tenebrosa de la ciudad vieja, a esta hora, cuando nadie pasa por aquí, y por qué eran tan fugitivas y ligeras las letras, tan caprichosas y tan ilegibles?

Pero... ya lo logré: conseguí atrapar varias palabras, unas detrás de otras, que decían:
Teatro mágico
Entrada no para cualquiera
No para cualquiera.

Intenté abrir la puerta, el viejo y pesado picaporte no cedía a ningún esfuerzo. El juego de las letras había terminado, cesó de pronto, tristemente, como consciente de su inutilidad. Retrocedí algunos pasos, me metí en el fango hasta los tobillos, ya no aparecían más letras. El juego se había extinguido. Permanecí mucho rato de pie en el lodo y esperé; en vano.

Luego, cuando ya hube renunciado y estaba otra vez sobre la acera, cayeron por delante de mí un par de letras luminosas de colores sobre el espejo del asfalto:

¡Sólo... para... lo... cos!

"El lobo estepario" Hermann Hesse

lunes, 11 de mayo de 2009

¡Vamos, Laura!


Qué andará tramando...


Nuestra querida señora dramaturga se encuentra en el final del proceso de escritura de su nueva obra. Muchos ya estamos deseando ver de qué es capaz esa cabecita inquieta que tantas alegrías nos ha dado en el pasado, y nos dará en el futuro.

Desde aquí, todo el ánimo de los que aguardamos impacientes para leer y ver en escena, al tiempo, otro texto de la Galletero.

¡Vamos, Laura! ¡Vamos, musas griegas! ¡A ver si os aparecéis y nos mandáis unos buenos giróvagos derviches que nos den fuerzas! ¡Libertad creativaaaarrrrlll!



martes, 5 de mayo de 2009

FELIZ ANIVERSARIO

Hoy es momento de ponerse melancólica y por qué no? Un poco cursi.
Hace un año, estrenábamos nuestra primera obra. Con mucho miedo, con muchos inconvenientes y temiéndonos que nos cambiaría la vida. Así fue. De todo aquello salieron amistades, colaboraciones, desencuentros y algo de madurez.

Ha pasado ya un laaarggooo año, y algunas cosas han cambiado más de lo que deberían o como parte de la vida, qué se yo (con mi miedo al cambio) pero creo que a todos desde Pedro hasta Szkandera si mencionanos Moths, nos aflora una sonrisilla nerviosa y quizás un poquito aún de aquella emoción, que nos mantuvo en vilo tanto tiempo...

Para todos ellos y por lo que compartimos, van mi homenaje y mis palabras:

Una mujer entra en una habitación. Ha encontrado unas piedrecitas blancas, pulidas por el viento.
Decide que va a depositarlas a los pies de la cama para que frene el incesante deambular de sus sueños más fértiles.
Anochece. La mujer percibe el sol deslizarse suavemente entre sus brazos. Funde aquello que toca, convirtiéndolo en un magma enrojecido.
Ha venido por el camino intentando atrapar los últimos coletazos de este calor. Cada vez que un destello refulgía cerca, su cuerpo se aproximaba, extenuado por la carrera, presuroso por hallar el tesoro que dios esconde en el crepúsculo.
Ahora trae cuatro piedras calientes por el día y el contacto con el cuerpo. Van a ser el mayor triunfo en su personal lista de méritos.
Piedras o relatos, hay días en que no sabe diferenciarlos, ambos caen por su propio peso.
Escribe una novela a medias con ella misma.
Aún soy joven se repite. Todavía hay esperanza.




[Hola, aquí la dire. Añado al cursi, maravilloso y nostálgico post de Lau esta fotico entrañable del día antes del estreno. Las peores de todas originales + Pedrito, y Julio, que sacó la foto. Faltaban Naira, Carol (vestuario) y Szkandera, mecachis. ¡Qué sonrisas de canguelo antes de estrenar! -fpt]

sábado, 2 de mayo de 2009

Los vampiros son los nuevos cortesanos de la épica





Si Shakespeare viviera hoy día, a lo mejor estaría de guionista en una serie como True Blood (con el permiso del señor Alan Ball), o puede que estuviera escribiendo obras sobre vampiros atormentados que desean ser humanos, o humanos que preferirían ser vampiros.

El caso es que después de pasar la moda noventera de los vampiros románticos, metrosexuales y con acento parisino (Anne Rice, cuánto daño has hecho), por fin nos llegan historias sólidas, con metáforas narrativas consistentes que convierten a los vampiros en los nuevos negros u homosexuales, o en cambio, pueden llegar a defender a un niño maltratado. Estamos en las mismas que hace cuatrocientos años: todo esto no es más que una excusa para contar buenas historias acerca de lo poco humanos que somos los auténticos humanos. Y gracias al cielo.





Esta tarde he visto Déjame Entrar. Totalmente recomendable si uno quiere toparse con una historia original y oscurísima, eso sí. Es tan diferente a todo lo que he visto últimamente, que mejor no digo nada más que, personalmente, me ha parecido maravillosa.

Así que nada, muchachos, que la épica os acompañe, sea vampiril o no.


PD- Ahora que hablo de cine y tele, os advierto que Battlestar Galactica terminó por fin. ¿Os acordáis que dije que era lo mejor que había en televisión? Me retracto. El final es tan malo que consiguieron joder lo que iba para obra maestra. Aviso.

lunes, 27 de abril de 2009

Sobre estampas urbanas accidentales

Ejemplo de aglomeración pública por morbo,
vista el sábado 25 de abril en la Calle Fuencarral de Madrid.
Policía, ambulancias, y mucha gente mirando hacia la boca del Metro.
Como no fuimos de los que se asomaron, no podemos contar qué estaban mirando exactamente.


Nos gusta mirar, desde luego. Pero a veces, ¿no nos pasamos? La estampa me recordó cierta película... En vez de hacerme reflexionar sobre la realidad, claro. Si es que siempre me estoy mirando el ombligo.






viernes, 24 de abril de 2009

El horror, el horror

¿Os acordáis que hace unos días dije que si volvía a oír a alguien vender una obra diciendo que es "anti-crisis", iba a hacer alguna locura? Pues quizá ha llegado el momento de ponerme a incendiar contenedores y a destrozar cabinas. Hoy, el ABC (ni más ni menos) le hace una entrevista a Álex Rigola, director de "Días Mejores", y no se les ocurre otra cosa que poner este titular: «Días Mejores» de Álex Rigola, para «reírse en tiempos de crisis».

¿Y todo por qué? Porque el avispado periodista, que es monotemático y una fashion victim (es decir, que sólo habla de lo que esté de moda), pregunta:

-¿Cree que es necesario el humor para desdramatizar los tiempos de crisis que vivimos?
-El teatro se dedica básicamente a la observación de la realidad, que puede ser observada desde el hiperrealismo, es decir, poner un espejo que te reproduce perfectamente cómo eres tú, o poner espejos cóncavos o convexos, con una deformación de la realidad que algunas veces nos hacen reconocernos más que con la propia realidad. Así que una opción es reírse en tiempos de crisis.

Ojo, que fue la primera pregunta que le hizo. El director le dice que es "una opción", y el periodista lo pone de titular. Cierto es que al final de la entrevista, Rigola sufre síndrome de Estocolmo y ya la vende como anti-crisis él solito.

¿Hace falta insistir tanto, en serio, hace falta ser tan mezquinos y machacantes? Vale. Hoy, cuatro millones de parados. ¿Qué pasa, que estamos viendo un filón? Venga, sigamos insistiendo, a ver si conseguimos llevarles a todos al teatro. Pronto oiremos vender a Shakespeare diciendo "ya en El Mercader de Venecia se veían referencias a una crisis económica..."

La crisis, la de verdad, es la espiritual, la de las ideas y la de lo hechos mierda que estamos por dentro. Pero eso no hace falta publicitarlo.

Por Artaud, que paren ya, o me bajo a hacer kaleborroka. ¿Quién se viene conmigo? ¿Doctor Stockman? ¿Alguien?


¡REVOLUCIÓN, YA!



jueves, 23 de abril de 2009

Sesiones Chejov: día 2




Nacho, feliz. Adoro a Nacho.


María nos explica. Naira siempre atenta. Las adoro a las dos.


Comentando la jugada. "No pienses: hazlo!"


Fer, qué gran tipo es Fer, y qué ganas de seguir conociéndonos.

María nos guía por el intrincado mundo del gesto psicológico y nosotros la seguimos, intentando aprender a respirar juntos, que no es precisamente fácil. La semana que viene, más.

Es gratis. Es un experimento. Es con nosotros. Y el que quiera venir, aún está a tiempo.


Que el gesto os acompañe.


miércoles, 22 de abril de 2009

Por ninguna razón en especial...



Tras la lectura de Marat-Sade, de Peter Weiss

1. Imaginación, decepción y muerte

La ensoñación ha sido, en mi lectura del Marat-Sade, el ambiente predominante que cubría todo con un aura a medio camino entre un sueño vibrante y una pesadilla fúnebre. La visión onírica que proporciona un manicomio como escenario dentro de un escenario, la aleatoriedad en las acciones de esos actores-enfermos y la referencia, inevitable, a la pintura de David que inmortalizó la muerte de Marat, hacen de esta pieza un conglomerado de sensaciones que dispara al espectador desde el interés político a la repulsión por el horror, desde la reflexión sobre los valores y derechos del Hombre a su liberación mediante el cuerpo y la carne, la muerte, la traición, la seducción y la cobardía. Lo extraordinario del Marat-Sade es que todos estos conceptos no son estáticos. Planean a lo largo de la obra y se polarizan, cambian, pasan de unas bocas a otras filtrados por la mente del personaje, del enfermo y del doble autor de la obra (Sade en la ficción, Weiss en la realidad), que además aplica la metateatralidad imprimiendo una huella que, lejos de resultar alienante, dota de mayor verdad a la obra, que es coherente componiendo un cosmos poblado de microcosmos que hablan cada uno de verdades que pueden ser extrapoladas a situaciones no iguales, pero sí paralelas.

Tenemos por tanto un primer elemento de Imaginación inherente no sólo a la creación de la obra, como es obvio, sino también a los procesos en los que se ve envuelto cada personaje-enfermo junto con el autor-Sade. La locura podría llegar a ser contemplada como una forma de imaginación extrema, sin adentrarse en cualquier consideración propia de la medicina. No en vano el “pervertido” más famoso del mundo es el director de la obra que se presenta ante nuestros ojos. Su locura es aquí un despliegue de imaginación demostrada en la utilización de los enfermos como actores y el hospital como escenario. Conoce los significados, terribles y hermosos, que para un espectador externo como Coulmier puede tener el uso de estos símbolos. Eso lo sabe Sade. Y Weiss, el autor real por encima del autor-personaje, sabe que nosotros no sabremos dónde situarnos, que seremos Coulmier, horrorizados a veces, que en otras ocasiones seremos Marat, altivos y reflexivos, y que podremos llegar a comprender a Sade en su liberación por medio de la sumisión bajo el látigo… Nos atrapa en todos los planos. Por medio de los símbolos, de la iconografía, la ensoñación, el terror, y aunando todo ello, la imaginación.

Otro elemento que orbita en torno a la especial atmósfera de Charenton es la Decepción. Téngase en cuenta que estos elementos que comentamos deben verse siempre, como dijimos con anterioridad, como armas de doble filo que poseen múltiples significados y que bailan durante toda la obra en la estética nihilista y desconcertante a veces de la ambigüedad (y por esto último ha sido criticada la obra en muchas ocasiones, aunque presumimos que Weiss no lo hace por indeterminación, sino por provocación; no quiere ofrecer conclusiones fáciles a los espectadores más cómodos). Los enfermos de Charenton son decepcionados por la vida, su fracaso es latente en su cautiverio, físico y mental. Ésta es la primera decepción más obvia de la obra. Pero está presente también la de Sade, que privado de sus ideas, sus escritos y su filosofía misma (incapaz de compartirla con los demás sin ganarse el apelativo de la “perversión), sólo es capaz de encontrar satisfacción cuando el alboroto y el caos se apoderan de la sala de representaciones. La decepción de Sade es constante porque ha partido de una concepción vital, contracorriente y casi suicida, que le llevará a la infelicidad continua cuando no es posible crear ese alboroto liberador o estremecer la carne con una liberación del frenesí (improrrogable como es el sexo), que es concebida, sin embargo, para ser anhelada siempre, sin descanso y constantemente. Sade es el mayor decepcionado, el que está poniendo en escena la decepción mayor de toda una nación y una concepción de la sociedad: el fracaso de la Revolución en su aspecto más importante, esto es, lo que de humano tuvo en sus orígenes. Pero para Sade está en su naturaleza, pues desde el principio anhela imposibles, busca contracorrientes nuevas, infranqueables, que a pesar de todo, son la razón de su existencia, como cuando dice:


Hasta la más cruel de todas las muertes o catástrofes

se borra en la indiferencia absoluta de la Naturaleza.

sólo nosotros damos a esta vida cierta importancia.

La Naturaleza podría asistir sin inmutarse

al exterminio de la raza humana.

Yo odio la Naturaleza.

Quiero vencerla.”

Vencer la Naturaleza: uno de los mayores imposibles. Elemento constante, por tanto, de la decepción. Y sin embargo, el principal motor de la superación del espíritu humano. Sade lo sabe, o Peter Weiss sabe lo que hace cuando pone en su boca estas palabras. Está invocando la provocación de ese espíritu: la superación de la decepción. El mayor imposible de todos, empezando por vencer la muerte. Éste elemento es el último que trataremos de la posible amalgama que ofrece la obra, pero antes de ir con él observaremos la decepción en otros dos planos de la obra: el del personaje de Marat, y el de la visión del espectador.

Marat es una suerte de decepción diferente a la de Sade, por ello antagónica y polarizante de la posición del marqués. Marat es el personaje “traidor”, aquel que tuvo en sus manos acabar con la decepción, pero que no lo hizo. La Revolución que osciló hacia el Terror, amparada en muchos casos por las ideas y escritos de Marat. La decepción de esa Revolución que en vez de humanizar lo inhumano, deshumanizó territorios que se creían conquistados, está presente en las conciencias de los espectadores que conocen los destinos de todos: el de Marat, el de la propia Revolución, y el de Sade. El viaje del espectador es por tanto un continuo recuerdo de ese fracaso, que va a culminar, sin ningún tipo de sorpresa argumental, en la Muerte.

Lo que nos lleva a contemplarla no sólo como el título o el principal punto de explotación de la obra, sino como el irremediable final de la decepción. Las guillotinas eran el final del viaje para los opositores a la Revolución: el cuchillo de Carlota Corday fue el final de Marat, y Charenton contempló los últimos días de Sade. Como espectadores participamos del morbo de saber que casi todo esto va a ser presentado ante nosotros. Asistimos a la celebración macabra del rito metateatral que nos lleva a un clímax que se alcanza con una muerte. Sabemos lo que va a ocurrir, y aún así, la anticipación llena de tensión los acercamientos de Carlota a Marat o las sonrisas de Sade. Queremos el caos. Incluso cuando es desagradable. Pero porque nos creemos situados con la suficiente distancia, o eso pensamos siempre del teatro. Sin embargo, parte de la genialidad del Marat/Sade es que ese territorio de intimidad que se deja siempre al espectador, el que el autor y los actores respetan para no “ofender” su sensibilidad jamás, se franquea sutilmente aquí y se obliga al espectador a enfrentarse al reconocimiento del gusto por el horror. No se confunda tal cosa con que el espectador ideal de Marat/Sade tenga que ser un pervertido, no. Estamos hablando de un gusto por el horror que no es complaciente con ello. Es la admisión por parte del espectador de la violación de su intimidad para ser expuesto a una reflexión mayor, imposible de alcanzar dentro de los límites que impone el teatro más convencional. Aquellos espectadores incapaces de confrontarse a esta idea, a este concepto de muerte, son los que suelen levantarse indignados de las representaciones, los que no soportan la intromisión o no toleran la violación de su espacio seguro. Un espacio que, y esto es lo maravilloso en Weiss, no se viola con el acercamiento físico de los actores (como erróneamente actúan muchas compañías hoy día queriendo aplicar corrientes supuestamente similares), sino con el poder de la palabra.


2. Las tres visiones: Marat, Sade y Coulmier

En la obra existen varias posiciones, que si bien, como ya señalamos, son salpicadas a veces por signos de ambigüedad manifiesta, ofrecen continuidad en el pensamiento delimitado de tres de los personajes: Marat, Sade y Coulmier, cada uno personificando tres enfoques vitales radicalmente opuestos entre sí. Por un lado, a Marat podemos asociarle la superioridad del vencedor. Aunque hemos hablado de la decepción del fracaso de la Revolución, Marat sigue insistiendo en su necesaria aplicación, y por lo tanto, para él, no hay tal fracaso. Aunque podríamos establecer ciertos paralelismos con el ideario de Sade, sus formas de aplicación son diferentes, que es lo que los enfrenta, principalmente. Marat sigue creyendo, necesita creer en un triunfo por encima de la decepción y la muerte, y Sade, con la distancia que le ofrece el tiempo, tiende a burlarse de ese anhelo. Aunque él mismo se ve reflejado en ellos, en la imposibilidad de los suyos propios. Pero ambos comparten almas de revolucionario, bien sea con un ideario o con otro, en el deseo de ese imposible, llevado hasta la muerte, desde luego. Ese deseo debe ser perseguido hasta el final, pero es siempre inalcanzable. Sin embargo, no serían quienes son de dar por vencida su búsqueda. Los precios son muy altos y los dos están dispuestos a pagarlos: Sade, con su sangre y su carne; Marat, con la de los demás (aunque finalmente entregará la suya propia). Así, en el Triunfo de la Muerte, Marat dice:



¿Pero qué es esta sangre al lado

de la que ellos han derramado por ustedes

en las guerras y en las cárceles?

¿Qué son estos pocos sacrificios

al lado de todo lo que ellos han sacrificado

para alimentarlos a ustedes?

¿Qué son estos pocos saqueos

después de su lenta muerte y su total explotación?

Si ellos revientan frente al enemigo

con el que ustedes conspiran en secreto,

eso a ustedes les da lo mismo.

Su derrota sería la victoria de ustedes

y entonces no se movería ni un músculo de sus plácidos rostros

hoy tan convulsos por el horror y la indignación.”


Marat toma a la ligera, quizás cansado de haberla tenido en consideración antes, el valor de la sangre. En parte por eso la suya propia va a tener tanto significado, sobre todo en las manos de Carlota Corday, que es símbolo indiscutible de la decepción mayor (los tocamientos del enfermo que interpreta a Duperret, el ir y venir con ella de las hermanas, la mirada de la propia enferma que interpreta a Carlota, su desvanecimiento casi constante, son muestras de una rendición que, como dice el propio Marat, sólo se consigue superar asesinando). A la libertad por la dictadura. Atroz error, en todo caso.

Sade por su parte, confronta la vida en la liberación mediante el cuerpo. Su visión supone más ironía y menos transcendencia política para un mundo que sabe perdido en favor de las hipocresías. Y Coulmier, que no sabe por dónde agarrarse ni con las ideas de Marat, ni mucho menos con las de Sade, agarra su posición al imperio y a la dominación del espíritu libre. La imaginación le vence. No participa de la decepción ni de la muerte porque no tiene el atrevimiento ni el deseo por la imposibilidad de la liberación, de cualquier liberación, dado que el sometimiento al poder mayor le parece cómodo y el sometimiento de los enfermos a él le parece la única estabilidad posible. Por eso se convulsiona, teme y se incomoda durante toda la representación. Recela de su reflejo en la obra, en palabras oscuras; quiere aparentar benevolencia y aplicación de libertades, pero es la representación del poder triunfante, hipócrita y desligado de los conceptos humanistas que usó para auparse. Coulmier deja que la obra se represente, pero siente temor, durante toda ella, temor a una revolución distinta que esta vez corte su cabeza, o la cabeza del poder dominante, para instaurar un Terror diferente. Y así una y otra vez. Aupándose unos sobre otros.


3. Valor y necesidad actual de Marat/Sade

Esto nos lleva a otro nivel de la obra que hay que plantearse ante una posible representación actual: el momento histórico en que Peter Weiss la escribe. La izquierda más articulada y vanguardista de la Europa proyectante de Mayo del 68 se planteaba a sí misma las consecuencias de la libertad y la revolución, en un mundo en que la sangre todavía tenía cabida como medio de liberación (Weiss fue un dedicado activista contra la guerra del Vietnam. Paradójicamente, hoy día se dan dos vertientes de pensamiento en la opinión pública global: el creciente rechazo a la violencia por un lado entre las sociedades desarrolladas, y la sistemática aplicación por parte de los gobiernos de esas sociedades de dobles raseros de moral para oprimir pueblos que, casi siempre, son invadidos con la excusa de su liberación –Irak, Líbano, Palestina, etc-). Hemos pasado de la fuerza para la libertad a la libertad por la fuerza. Aunque puede que desde siempre sea lo mismo, y ahora lo único que cambia es el armamento de los Ejércitos. Esto ha influído también sobre la concepción del arte, las historias y los roles y figuras de los héroes. Ahora se premia con audiencia y atención el nihilismo y la ambigüedad. Las historias que triunfan son aquellas en las que suele haber bondad y maldad a partes iguales en los héroes. La gente necesita cada vez más que se perdonen sus pecados. Y la catarsis que en tiempos se llevaba a cabo a través del castigo del héroe que no obraba correctamente, ahora se ejecuta convirtiendo las historias en confesionarios improvisados para los espectadores en los que procuran verse reflejados en los personajes para ser absueltos al final, cuando se corre el telón o vemos los títulos de crédito de la película. Esta ambigüedad no es la que tenía el Marat/Sade. La suya era la de la provocación de la reflexión con un distanciamiento brechtiano y razonable, no como un simple mecanismo de lavado de conciencia del espectador, sino como todo lo contrario. Marat/Sade tiene que seguir siendo representado por esto: necesitamos la frescura, el atrevimiento y la valentía de un texto que no nos haga sentir mejor cuando concluye, sino que aún a pesar de incomodarnos, nos haga mejores.



lunes, 20 de abril de 2009

Primera sesión de técnica Chéjov

Hola!!

Breve comentario sobre esta primera sesión que ha tenido lugar esta tarde en el instituto de la Elipa: muy interesante.

De ver y, según han sido los comentarios a la salida, de hacer. Creo que hemos descubierto muchas cosas respecto a lo físico que hay en todo y las variantes que podemos utilizar para los personajes, los gestos, la fisicalidad de las palabras.

Hemos iniciado el camino, queda mucho, siempre nos queda a todos, está claro, pero creo que este trabajo nos va a servir por encima de todo, a meternos en eso que se llama trabajo de "elenco".

La insoportable levedad de la crítica del día después




Se representan estos días en el Teatro Español de Madrid dos obras, una de Chéjov y otra de Shakespeare, dirigidas por el británico Sam Mendes y protagonizadas entre otros por Ethan Hawke y Rebecca Hall. Ni que decir tiene que es el acontecimiento de la temporada por todo el envoltorio mediático de sus impulsores y protagonistas, pero hay algo que me toca profundamente los ovarios en todo esto. Obviamente, yo iré entusiasmada como la que más el próximo domingo a ver Winter's Tale, a dejar babas en el patio de butacas cuando vea a mi querido Ethan Hawke sobre escena, a reconcomerme de la envidia que me generará (sin duda) el talento (y el presupuesto) de Sam Mendes... pero es obvio que una producción con tanto celebritie suelto sufre daños colaterales provocados por la desvergonzada ignorancia de los medios de comunicación (parece que Chéjov no existía antes de que lo mencionasen en ¡¡los informativos de Telecinco!! ¡¡Guau!!).


Por todo esto y muchos otros pensamientos felices, me pregunto...

¿De verdad es necesario contar en la crítica del día siguiente que Pedro Almodóvar estaba allí (oooh); de verdad me interesa saber que Viggo Mortensen iba con capucha para que no le reconocieran (uuuh); y de verdad hace falta no escribir sobre teatro para que la gente lea sobre teatro?

Echo de menos a Haro. Aparte de que era un tío cojonudo, tenía muy mala ostia y muy bien afinada. Y, para colmo, era un sabio del teatro, por eso escribía sobre él, cosa impensable hoy día (¿saber de lo que se escribe? Nooo, qué dices...). Sin duda, él me habría ahorrado esta repugnante sensación de haber perdido el tiempo leyendo el periódico. Que tiene cojones el asunto.


sábado, 18 de abril de 2009

Aranis

Aranis es un grupo belga autoproducido y alternativo de música instrumental. Fusionan lo clásico y lo contemporáneo dando un resultado que no sabría comparar con ningún otro músico que conozca. Su música posee una melancolía y una belleza intemporales y por ello utilizamos varios de sus temas en el montaje de Moths - Mariposas Nocturnas. Especialmente impactante resultaba Vala, tema que podéis escuchar en su myspace, y no fueron pocos los espectadores que preguntaron por la música.


Versión en directo con grabación cutrilla de Vala. Aún me pone los pelos de punta.


Buscando otra cosa me he encontrado con una grabación suya y no podía hacer más que compartirlo, porque estos tíos son sencillamente la ostia. ¡Viva la música, copón!










“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.