miércoles, 7 de enero de 2009

La frase de la semana: ya era hora de que le tocara a la dire

Sí, amigos, sí. Ésta vez me ha tocado a mí. Escrito no es tan gracioso, pero lo dije con tal seguridad que el absurdo fue genuino:

(Después de explicar una cuestión de una escena con mucha lógica, aplomo y razón, se queda callada unos segundos, y dice...)

"Tranquilos. Esta cosa tan seria que acabo de decir
la voy a compensar en breve soltando alguna mamarrachez"
-Fátima, intelectual de profesión.


Y tan pancha. Me voy a ensayar con las chicas. Les toca besarse a Carol y Caye (si me dejan, saco fotos y os hago un almanaque playmate como regalo de Reyes, que seguro que queda bonita en la cabina de vuestro camión............ ¿Ese sonido "plof" ha sido Carlos desmayándose?).

Insisto, sean buenos.


3 comentarios:

gallego anónimo dijo...

Te las tengo escuchado peores. Siempre recordaré aquel monólogo sobre las propiedades de la piel de la naranja en la playa de Mogor durante la noche de San Juan...

fatimapeon dijo...

Por Titatus! Un enigma de mi pasado! Ahora ya no tengo esos arranques de inspiración divina... se van todos con una tal Laura Rubio. ¿Gallego y anónimo no son términos contrapuestos?

LAURA dijo...

jajajajajajajaja, ¿conmigo está la inspiración? ¿es esta cosa pequeña, pelona y que no para de hacer ruiditos?
A ver si va a ser JOrge!






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.