martes, 10 de febrero de 2009

La puta silla


Ayer tuvimos una función rara. Se nos rompió una silla. Una silla donde estaba sentada un personaje. Una silla donde luego se sentaban otros personajes. Programadores, profesores, compañeros, amigos y enemigos en el público... Y claro, actores que se desconcentran, que temen y que se ponen nerviosos ante la puta silla que se ha roto. La puta silla que ha desviado la atención del público. La puta silla que hace que a la directora y a la dramaturga les salte el corazón del pecho.

Al final, la silla salió a saludar, porque se lo merecía, porque haber reclamado tanto protagonismo no podía quedar en nada.

Algunos pensarán que hemos hecho esta obra por pecar de ambiciosos, por darnos un aire de guays o estupendos. Hemos hecho esta obra para aprender, para equivocarnos, para cometer errores y tolerarnos más, conocernos más, ser más humildes.


Hoy La Enfermedad de la Juventud que se ha exhibido en la RESAD muere. Pero nace otro montaje, otras iniciativas y otros objetivos. Hemos sido exorcizados y demonizados a la vez, nos hemos manchado y después, sólo después, nos hemos purificado.

Gracias por todo, en cualquier caso. Lo que no te mata, te hace más fuerte, y a fin de cuentas, como dice Federico en La Enfermedad, los que tardan demasiado en despertar, revientan en el sueño.

Ya no estamos soñando. Se cierra otro ciclo. Seguimos adelante.

Así que gracias, gracias, gracias, a Carol, a Caye, a Carlos, a Naira, a María, a Ángel, a Jose, ay Laura, mi hermana, creciendo juntas, odiándonos y amándonos, y a Catalina y a Teresa, y a Jorge por abandonarnos en el momento más inoportuno.

Y gracias a la puta silla, por supuesto, porque me ha dado mi merecido.





3 comentarios:

Laura dijo...

La silla la silla la puta de la silla la madre que la parió! yo tenía una silla y la muy puta se rompió...
gracias silla por demostrarnos que ni texto ni actores, lo primero es la seguridad en escena!

karlos dijo...

venga venga ya seria menos, seguro que el publico no lo noto demasiado y si lo notaron lo salvariais seguro. como mola la foto de la silla gigante esa no? asi se quedo la vuestra? video ya!

Javier Corral dijo...

Qué bonito que arriesgarais, que os equivocarais..., ya lo decía CHaplin "el placer de equivocarse".

Por esto yo me la pego una y otra vez estimada Fátima.

Sois muy grandes y por favor seguíd dándome el placer de la equivocación.






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.