jueves, 12 de febrero de 2009

Mal de ojo




Que todas las maldiciones, brujerías y putadas del mundo vayan a aquel ser que nos ha mangado un vinilo de Nino Bravo y otro de los Beatles del escenario de la sala Valle Inclán, cuando estábamos en funciones de La Enfermedad de la Juventud. Si las cosas no aparecen, ser inmundo, caerá sobre ti toda la ira de las meigas gallegas, de todas las bailarinas de danza oriental y de todos los señores bajitos y calvos que no se merecen esto. Sólo nos faltaba que nos hicieran estas putadas, y delante de nuestras narices.

¿El teatro va mal, está en crisis? Sí, sobretodo cuando en una puñetera escuela, en un sitio que se supone que es un lugar de encuentro y aprendizaje, no te puedes fiar ni de tu sombra. Desde luego, este adiós es amargo como una canción de Sabina o mi café de las mañanas sin azúcar. Esto no se hace, joder.

Ya planearemos la venganza.





1 comentario:

Laura dijo...

Si tuviese voz... les gritaría LA MADRE QUE OS...






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.