jueves, 26 de febrero de 2009

Son cosas que pasan

La Ley de Murphy, queridos niños, ha venido para quedarse. Mañana os lo explico.

Me estoy michaelchejovizando. Entre otras cosas. Ah, cuánto dolor. Ah, cuánta mala ostia. Sed pacientes. Me voy a convertir al budismo para dirigir, aviso. ¿Os imagináis? Me rapo la cabeza, me pongo una túnica, y luego cojo un Kalashnikov.

Viva Ana del Arco. Viva Carolina Rocha. Viva Laura Rubio y Ángel Bayón. Y yo también, qué coño. Y viva Murphy, éste, el que más. Ojito.


Gracias, gracias.

1 comentario:

LAURA dijo...

ES QUE ESTE MURPHY ES UN CABRÓN... SIEMPRE CON SU LEY A CUESTAS Y SUS DIENTECITOS ARRANCANDO NUESTRA ESCENOGRAFÍA...






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.