jueves, 26 de marzo de 2009

Michael Chekhov que estás en los cielos







Michael Chekhov, sobrino de Anton, fue un actor y director ruso que desarrolló gran parte de su carrera en Centroeuropa y más tarde se convirtió en uno de los más reputados maestros de interpretación en los Estados Unidos. A nadie que se pase por este blog de vez en cuando le vamos a descubrir su figura, pero por si acaso estos dos enlaces son muy interesantes para acercarse a la huella que Chekhov ha dejado en las técnicas de actuación: MICHA -Michael Chekhov Association, The Chekhov Actor's Training.

Pues bien, como quiera que siempre nos ha interesado ésta técnica, pero en España no se imparte de manera generalizada en las enseñanzas de arte dramático, y tampoco existen cursos específicos al respecto (o son escasos), la semana que viene vamos a comenzar a realizar unas sesiones de ejercicios comandados por nuestra compañera María Prado, que realizó un curso en la MICHA y va a compartir la experiencia con nosotros. En principio, el único objetivo de estas sesiones es realizar un trabajo de grupo enriquecedor. Después, veremos si enfocamos éste trabajo hacia nuestro proyecto de guorkinprogres o si las utilizamos también para mejorar nuestros montajes: o bien La Enfermedad, o bien Mariposas Nocturnas, o las dos... El caso es hacer, hacer, hacer. Encontrar la excusa para permanecer juntos. Si alguien quiere unirse, que lo diga, y le daremos más información.




"En lo profundo de nosotros mismos, en el núcleo de nuestras almas están enterradas unas habilidades poderosas y creativas, pero permanecen inactivas mientras desconocemos su existencia, o mientras nos negamos a reconocerla"

~ Michael Chekhov




1 comentario:

Nacho Ortega dijo...

Y yo que pensaba que el sobrino era Antón... Ay...






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.