miércoles, 11 de marzo de 2009

Síndrome de abstinencia


The Rehearsal de Frederick M. Spiegle. 1888.


No quiero leer más. No quiero analizar más. No más ideas rondando la cabeza, solamente ahí, sin poder salir a ninguna parte. Mi cabeza no es buen sitio para estar, seas una idea o una persona, es obvio que eso lo sé mejor que nadie. Quiero volver a las drogas esenciales: al espíritu de equipo, a la adictiva locura de los ensayos. Allí donde todo cobra vida y florece, donde ves a los actores levantando las palabras y convirtiéndolas en miradas, gestos, incluso cosas que no se dicen... El acto más íntimo y a la vez el más voyeur, el más descarado: los ensayos, ah, los ensayos.

A veces pienso que sólo estoy viva cuando miro. No sé si es triste o si es una gilipollez.

Quiero que vuelvan. Quiero volver.





1 comentario:

María dijo...

Ensayar! Sí! Más works in progress y menos contextos y biografías!






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.