jueves, 4 de junio de 2009

London Musicals




Qué diferencia. Da asco decirlo otra vez, porque siempre estamos con lo mismo, que buenos los ingleses y hay que ver cómo estamos aquí... blablabla. Pero es que es tristemente cierto.

Tuve la suerte de ver "Chicago" y "Spring awakening" (despertar de primavera. (cuando ya estaba a puntito de terminar).

La versión musical de "spring awakening" está muy conseguida. Las canciones van muy hiladas. Y atención... todos los que actúan.... ¡son actores! además cantan y bailan un poco pero principalmente actúan, ¿no es impresionante?

Nos faltan años de técnica está claro, estamos en camino, pero queda mucho y no sé si las productoras de este país y el público en masa le interesa demasiado... Otra cosa que me impresionó: es la primera obra para muchos de los actores, sin ir más lejos para el protagonista. En el programa de mano me pareció ver mucha escuela, y pocos triunfitos. Cuántas oportunidades que aquí parecen del todo imposibles ¿no?

En cuanto a Chicago, me encantó, me sabía los diálogos de memoria (es muy parecido el libreto al de la película, aunque faltan algunas escenas que sí que están en la obra). Hubo números más conseguidos y otros menos... pero la técnica era genial y el coro no podía estar más sincronizado.

Qué bien me lo he pasado :) jejeje

1 comentario:

Anónimo dijo...

Suertuda!






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.