lunes, 20 de julio de 2009

In memoriam

De vez en cuando la vida engulle a algunos de tal manera que no somos capaces de soportarla, aún cuando se nos presupone "borrachos de juventud". En el ensayo de hoy sucedió algo extraordinario, casual, y sin llegar a establecer ningún tipo de relación con los sucesos más allá de la investigación temática, hemos recordado, a nuestra manera, a dos jóvenes actrices que se quitaron la vida hace muy poco. Lucy Gordon y Stephanie Parker, esos son sus nombres.

Yo, como Alt, pienso que no se debe desertar. Pero ya no están aquí, y no las conocemos de nada, y hoy siete actores han conocido sus nombres en un aula de ensayo, así que pensé que no estaría de más mencionarlo. Descansen en paz.

3 comentarios:

Nacho Ortega dijo...

Quiero decir algo, pero no me vienen las palabras.

Las decepciones, las frustraciones, la sensación de vacío... son temas malditamente relacionados con la profesión de los actores. No las conocía de nada, y quizá esto no tenga que ver con la causa que les llevó al suicidio, pero no puedo dejar de pensarlo, y siento una enorme tristeza, e incluso miedo.

Ha sido uno de los momentos más emocionantes del ensayo de hoy, sin duda alguna. Sólo espero que esto pueda transformarse en algo que merezca la pena ser contado.

Descansen en paz Lucy y Stephanie.

fpt dijo...

Me gustaría pensar que las suyas fueron decisiones vitales que se habrían dado de no ser actrices. No lo sé. El caso es que da miedo, desde luego, pero creo que el hecho de que nosotros estemos aquí y queramos hacer teatro juntos, a pesar de los pesares, es representativo de que no vamos a desertar y que lo mismo podemos hacer algo que exprese la tremenda rabia que sentimos ante la putada que sufre la gente que no encuentra otra salida salvo quitarse de en medio. Es un tema duro, pero con esta obra teníamos que tocarlo. A ver si estamos a la altura.

Martina Rey dijo...

¿Como uno a veces se puede enroscar de forma tan peligrosa en pensamientos negativos donde por desgracia en algunos casos terminan en tragedia?, amar una profesión siempre tendría que ser un motivo de felicidad, es verdad que a veces esta profesión te trae sinsabores, frustracciones, inseguridad, inestabilidad y cuando llega el reconocimiento y la fama quizás una sensación de vacio porque lo que te rodea en muchas ocasiones no es más que un mundo irreal, pero en nosotros está saber no cruzar esa delgada línea entre el personaje que representamos encima de un escenario con la vida que uno mismo quiere vivir, amar, disfrutar con los amigos, la familia, tener hijos, viajar, motivos a los que hay que aferrarse como si cada día fuera el último, siento una profunda tristeza por estos dos hermosos talentos de mujeres que en plena juventud decidieron dejar de seguir viviendo porque no pudieron soportar el dolor, quizás ahora están en un lugar especial donde podrán interpretar los personajes más emblématicos, desde aquí les mando un beso y una sonrisa de amor.






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.