miércoles, 23 de septiembre de 2009

Como putas cabras (o lo que es lo mismo: montando la obra)

Será porque siento que en mi vida soy un ser extremadamente cobarde, que tengo metido entre ceja y ceja que con éste montaje, sobre la escena, quiero ser valiente. Me lo repito y me lo repito, pero no depende sólo de mí y tengo miedo de confundir valiente con gilipollas. O condescendiente. O engreída. Hay tantos que lo hacen. Uno no puede enfrentar una obra de teatro como una puta guerra, porque aquí nadie se muere de verdad y sólo en la segunda se cambia el mundo (para mal, siempre para mal). Pero hace ya muchos años que el abuelo nos advirtió de que éramos como perros salvajes, por qué no admitir que somos simples insumisos que en el fondo sí querían ir a la guerra, pero no tenemos huevos a morirnos de verdad. Preferimos hacerlo todo "de mentira". Es el oficio de los que quieren mil vidas y luego los domingos por la tarde no saben muy bien qué hacer si llueve o si no ponen nada bueno en la tele. Yo soy una de esos.

Y sin embargo, soy extremadamente feliz en un ensayo, en una representación, en un espacio en el que no se puede decir si la verdad es un poco mentira. Tiendo a pensar que todo eso me gusta por la ilusión del tiempo detenido. Cuando sales del teatro, o del cine, o del aula, la vida sigue. Y a veces eso es una putada muy gorda porque preferías quedarte en Elsinor o en África o en Londres con la jodía Mary Poppins.

No duden que todo lo que hagamos va a ser con espíritu lunático. No duden, tampoco, que todas las historias tratan de (y se cuentan por) amor.


C.- (...) Y tú, ahí.

¿A qué juegas?

CY.- A estar muerta.

C.- ¿Por qué?

CY.- Por qué no, me estás dejando.

C.- Duele.

CY.- A mí ya no.

C.- Anda, dame un abrazo...

CY.- Ensayemos.

C.- ¿Cómo puedes?

CY.- Debo ser la mejor.

C.- Es lo único que te importa.

CY.- Sí.



miércoles, 9 de septiembre de 2009

Volvemos. Y por primera vez en meses encuentro un artículo de teatro que sí me interesa leer.

Siete sabios piden más ética en la escena

Maestros del teatro se reúnen en el Congreso Internacional de Guanajuato

Carmen Mastache, Héctor Holten y Salvador Gutiérrez en Ser es ser visto. - S. CARREÓN
ITZIAR PASCUAL - GUANAJUATO (MÉXICO) - 09/09/2009 08:00

En Trabajos de amor perdidos, de Shakespeare, un grupo de nobles navarros decide entregarse al estudio. Se juran a sí mismos el rechazo de toda distracción, pero pronto el amor se interpone y quiebran sus juramentos Guanajuato no es Navarra y los maestros del teatro reunidos aquí en el Congreso Internacional Siete caminos teatrales, han forjado una experiencia en la que el amor al teatro ha estado dentro de sus vivencias y no fuera. Ese amor es toda una posición ética.

Eugenio Barba y Julia Varley, de Dinamarca; Luis de Tavira, de México; Tapa Sudana, de Indonesia; José Sanchis Sinisterra, de España; Paolo Magelli, de Italia y Aderbal Freire, de Brasil, han encontrado en Guanajuato, con la moderación de Ramiro Osorio, un espacio único para el encuentro. Ante más de 300 profesionales, reunidos en agosto en el Teatro Principal, gracias a la Fundación Cervantista Enrique y Alicia Ruelas, la Universidad de Guanajuato, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Ministerio de Cultura, estos sabios han compartido cuanto saben.

Tapa Sudana pide a los actores que cuiden el honor del silencio

Tapa Sudana ha elegido algunas citas de Hakki Ibrahim. "Guarda silencio. Sé modesto simple y esencial". Hace lo que dice: de un folio en blanco crea una máscara viva. Su ética está puesta en la armonía de los tres mundos: el intelecto, el corazón y la sexualidad. Pide a los actores que cuiden la honorabilidad del silencio, "porque sin él pueden dudar de que están haciendo arte". Anima a conocer al otro y a sí mismo, "porque conocer al otro es la sabiduría y conocerse a uno mismo es la iluminación".

Luis de Tavira hace suya la cita de Gracián: "Llegar a ser persona es la tarea de esta vida". Y su compromiso está puesto en un país en el que el 90% de la población no ha ido al teatro. Por eso cree en él como una forma de compromiso social y de cambio. "El teatro es un derecho de la sociedad, pero la sociedad mexicana no lo sabe. Y del teatro depende la construcción de conciencia. La democracia es el resultado de la cultura. Y como dijeron los Bread and Puppet: "Hacer teatro es hacer pan". Y no se ofrece el pan a los ahítos, habiendo tantos hambrientos".

La ética de Julia Varley es de las que no tienen voz. Esta actriz del Odin Teatret ha hecho de la vindicación del teatro contemporáneo de mujeres una apuesta de vida. Julia aprendió a aceptar su vulnerabilidad, a mirar con atención los espacios de penumbra. "Tratando de encontrar resultados demasiado rápidos rompí mi voz. La fuerza de la vulnerabilidad es algo que he querido proteger durante toda mi carrera y es algo que tiene que ver con el Magdalena Proyect".

Luis de Tavira cree en el teatro como compromiso social y de cambio

La Italia burguesa

En Paolo Magelli la ética ha sido una construcción de puentes donde había fronteras y prejuicios. Le duele lo que él denomina "la imbecilización del pueblo italiano" y sus consecuencias en la vida teatral de su país, "con un millar de teatros restaurados con dinero de la Unión Europea, abiertos apenas para unas breves temporaditas, de burgueses que comen azucarillos". Por eso cree que "el teatro debe ser el enemigo político donde uno vive".

Eugenio Barba ha dedicado todos sus esfuerzos a la comprensión de la interpretación, no como un estado innato, sino como una disciplina de entrenamiento psíquico, físico y vocal. Menos divismo, más trabajo interno. "La mayoría de nosotros se hace actor conquistando su conocimiento y enfrentándose a las resistencias. Es triste para el actor que nace y no se hace, porque se pierde la lucha por la dignidad".

Sanchis Sinisterra lucha por un espectador alejado del telespectador

José Sanchis Sinisterra ha hecho de su pasión por la taxonomía una posición a medio camino entre sus orígenes familiares y su pasión teatral. Confiesa que su nieto Lucas le puso en un brete al definir qué es el teatro. Su ética está puesta hoy en luchar por un espectador que sea lo más alejado del te-lespectador: un miembro dinámico de ese arte, en el que "unas personas juegan para que otras las miren". Por eso hoy su palabra clave es la interacción. Y hace suya una cita del último Stanislavsky: "No busquen nada dentro de sí mismos. Dentro de sí mismos no hay nada. Busquen en el otro y en lo otro".

La armonía de los tres mundos; el teatro como origen de conciencia; la vindicación de la voz de las mujeres; la respuesta lúcida a la clase política; el amor al trabajo y el entrenamiento y la búsqueda del otro. Los distintos caminos teatrales han encontrado su Navarra en Guanajuato.


Visto hoy en el Diario Público. Bienvenidos a casa.






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.