sábado, 31 de octubre de 2009

En teatro

Hay veces que te sientes encantado con esta profesión de teatreros. Y otras que no tanto. Supongo que es una lucha indisoluble que mantendremos toda la vida.

Pensando sobre la diferencia entre estar "en forma" y "tener forma" o "estar en ritmo" o "tener ritmo" que me han ido planteando estos días me pregunto por la diferencia entre estar en el trabajo y tener trabajo en esta profesión.

Y cuando me pongo a leer algunas cosas, a mirar algunas cosas... se percibe diferencia, ¿no?

Quizá todo esto solo sea una paja mental muy grande, pero creo que nuestro trabajo se está encaminando cada día más a ese "estar en" y eso es lo que lo hace tan interesante y consigue que me sienta un poco más actriz realizada que ayer (y espero que menos que mañana).

A seguir currando.

lunes, 12 de octubre de 2009

Brook by Brook

Buen momento para mirar hacia los grandes en busca de un poco de luz, de ayuda. "El espacio de actuación perfecto se contiene en apenas seis metros cuadrados", dijo uno de sus actores una vez, venido del kabuki, y hoy tengo muy en cuenta esas palabras. Peter Brook, para mí, el mejor director de teatro de la historia.








There's a divinity that shapes our ends,
Rough-hew them how we will.

Hamlet, Act V, Scene II.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Soy una hoja en el viento, una ola en el mar, un francotirador en el centro comercial

Rebusco, leo, ordeno, desordeno, creo el caos, rompo, ilumino, pienso, sueño, duermo, grito, encuentro, tacho, muerdo, beso y vuelvo a empezar.

¿No nos habremos pasado?

¿No habremos sido demasiado ambiciosos?

¿O demasiado humildes?

¿O poco inteligentes?

¿Qué son éstas gárgaras con cuchillo entre los dientes y ganas de comerse el mundo sin masticar?

¿Estamos preparados? ¿Y ellos, los de fuera, están preparados para nosotros?

¿O no nos va a entender ni su puta madre?

¿O no me explico bien en los ensayos?

¿O necesito un psiquiatra, un camello y un vale de tienda sexual?

Pues ya está aquí, amigos míos, la locura de jugar a ser. Yo juego a dirigir. No se lo digan a nadie. El que se lo tome en serio, que apague la luz cuando los locos quemen Charenton, cuando yo encuentre la salida o cuando se caiga la RESAD.

Sean buenos. Estudien. Aquí seguimos. Imaginando cómo se puede ordenar el caos.






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.