sábado, 7 de noviembre de 2009

Escena 2

Recuerden: texto de Laura Rubio con próximo estreno en Enero. Otro fragmento:

CS.- Podéis mirarme y pensar: éste es un gilipollas. No lo hacéis porque confiáis en mí.

Todas las mañanas me pregunto qué pinto yo entre vosotros. No tengo garantía alguna de que esto vaya a salir bien, ni siquiera de que vaya a salir adelante. He colaborado antes, en proyectos mejores y al final, ha resultado un fiasco.

¿Pero sabéis por qué éste va a funcionar? Yo os lo voy a decir: Compromiso.

Todo se va sistemáticamente a la mierda cuando no existe un compromiso real del grupo. Al principio, muchas ganas, mucha ilusión, mucha fantasía... y en el primer ensayo llegamos cinco minutos tarde, en el segundo se nos ha olvidado el texto, en el tercero -tenía médico- o fiebre o a mi puta abuela agonizando en el hospital. Y el cántaro de la leche al suelo.

A tomar por culo el gran éxito.

He aceptado el encargo porque el texto lo vale. Bruckner es un autor poco conocido pero valiente. Un visionario en muchos aspectos y un ingenuo en tantos otros. Con el debido ajuste, rescataremos el coraje necesario para enfrentarnos a nuestro mundo sin desviar la mirada.

No os lo voy a poner fácil. Nada de concederos cinco minutos para que el que no esté convencido salga huyendo como una rata. A partir de ahora, hasta las ratas van a tener que dar la cara, y me consta que hay más de una camuflada de actriz.

No hay comentarios:






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.