domingo, 24 de enero de 2010

Nosotros, críticos...

" -Y ¿cómo recitó Garrick el monólogo anoche?

-¡Oh! ¡Por Dios! ¡De la forma más antigramatical! Entre un sustantivo y un adjetivo que tenían que concordar en número, género y caso, introducía un alto, así como si la frase necesitase arreglo, y entre el nominativo -que como saben vuestras mercedes rige el verbo- dejó en suspenso su voz en el epílogo doce veces y durante tres segundos y tres quintos cronometrados cada vez. ¡Dios mío! ¡Admirable humanista!

-Pero cuando dejaba en suspenso la voz, ¿también su sentido se detenía? ¿había alguna expresión de apoyo como llenando el vacío? Y el ojo, ¿permanecía callado? ¿Lo miraste de cerca?

- No. Yo miraba el cronómetro."

"Vida y opinión del caballero Tristam Shandy" de Laurence Sterne.


Qué profesión...






“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.