domingo, 24 de mayo de 2015

Nunca hubo un adiós

Nos fuimos.
Echamos a andar hacia los bosques.
Más bien nos metimos en el bosque de metal de las responsabilidades.
Quisimos hacernos mayores.
Madurar o lo que sea eso de cumplir años.
Y fracasamos.
No lo llames fracaso, llámalo experiencia.
Pues experienciamos.
Nuestro nombrecito que tanta gracia os hacía, se fue olvidando.
Se nos olvidó a nosotras también.
Teníamos demasiados asuntos urgentes que atender, comer, pagar facturas, atender las demandas de afecto de quienes nos creyeron sus asistentes. 
En la vida o haces o huyes. Huimos haciendo. 
La contradicción era marca de la casa. Algun@s ya nos conocéis.

Hoy, 24 de Mayo del 2015, cuando las urnas se estremecen y queremos confiar en el cambio...
 Yo, la dramaturga, la otra mitad de las peores y por edad, la peor de las peores, retomo este blog para iniciar ese cambio.
Porque sólo haciendo se abre la posibilidad. 
Porque me he cansado de huir. 
Siempre en los oídos la misma pregunta: ¿Y de lo mío qué?
Yo pregunto:
¿Y de lo mío, qué?
Así que, VoLVeMOS
cOMO lEéIs...
¡VoLVEMOs!
Vuelvo!
Fátima está, siempre está.
Volvemos con MA
¿MA?
MA
¿Qué es MA?
MA tiene un cuerpo.
Tiene dos nombres hermosos: Iris y Naira.
Con-tiene otros muchos nombres de seres que amamos y odiamos por igual: nuestras madres.
Y ganas de conoceros y de que la conozcáis.
Os la iré presentando poco a poco, aún es joven, sed pacientes.
ALEGRÍA
ALEGRÍA
ALEGRÍA

Y otro tanto de FE ¡bAilEMos!








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“(…) La ficción, es decir la obra de imaginación, no es lanzada contra el suelo como un guijarro, lo que tal vez sí ocurre con la ciencia; la ficción es como la tela de una araña, acaso sostenida del modo más ligero imaginable, y sin embargo sostenida de la vida por los cuatro costados. A veces tal vinculación es apenas perceptible. Las obras de Shakespeare, por ejemplo, parecen colgar de allí por sí mismas, sin ayuda alguna. Pero cuando se tuerce la tela, cuando se la levanta por una orilla, se la rasga por el medio, recordamos que esas telas de araña no las tejen en medio del aire criaturas incorpóreas, sino que son la obra de seres humanos que sufren y están atados a cosas groseramente humanas, como la salud, el dinero y las casas en que vivimos.”



-Virginia Woolf. “Una habitación propia”. Capítulo 3.